Columnistas

Dante o Samuel al frente

Por Ángel Álvaro Peña

En los próximos días se sabrá quién dirige los destinos de este partido que puede llegar muy lejos en éstas y las siguientes elecciones

La confianza en sí mismo de Movimiento Ciudadano, que le otorga desde el liderazgo Dante Delgado, le obliga a apostar a ganar no sólo elecciones sino a mantener una personalidad propia en esta contienda electoral, que no se presenta fácil.

MC ha dejado de ser el fiel de la balanza que podía hacer ganar o perder a una fuerza política fuerte para convertirse en la mejor manera de continuar su futuro dejando a las fuerzas opositoras prácticamente en la pulverización, sobre todo, luego de los múltiples errores que se han cometido en la alianza.

Competir solo en las elecciones donde hay más puestos de elección popular que nunca en la historia, se convierte en una disputa de doble riego, en primer lugar, porque deben llenarse con candidatos esos espacios competitivos, luego deben llenarse los espacios de representación del partido en cada casilla y luego, después de las elecciones, impulsar al partido hacia un destino que bien puede ganar a tres partidos juntos un segundo lugar electoral, que cambiaría el panorama política del país con una oposición fuerte, más preparada y con más vocación.

Es decir, Movimiento Ciudadano necesita a todos y cada uno de sus militantes. A diferencia de otros partidos donde sólo se luce la cúpula o el dirigente. Es decir, sólo hay espacios en los medios para los dirigentes, como si el resto de la militancia no existiera. Por eso la militancia se convierte en un grupo sin personalidad que, ante la primera provocación, no duda en cambiar de partido.

Sabemos que la estrategia de Dante Delgado no puede llevar a su partido al precipicio, conocemos la experiencia de un líder que a pesar de las batallas difíciles que enfrentó, no ha perdido el registro ni está en riesgo de perder; al contrario, se erige como un verdadero competidor sin ayudar o perjudicar a nadie. Solo, en medio de una competencia electoral que podría cambiar la historia de México de manera definitiva.

La consigna principal de MC es lo nuevo, lo joven, lo novedoso; sin embargo, habría que darle un impulso teórico e ideológico a Movimiento Ciudadano, una teoría propia, si en realidad quieren aparecer como algo diferente, porque sólo con mostrar juventud por la edad de sus candidatos no convence a nadie de que tiene fuerza. Habrá que empezar por el contenido de los discursos y la manera de pronunciarlos.

En realidad, la lucha electoral en este momento no es lo nuevo contra lo viejo sino la profundización de los proyectos de la 4T, y del otro lado, la inconformidad que las transformaciones ocasionan ante una parte de la población.

Tampoco se trata de polarizar a la sociedad entre jóvenes y maduros, de exponer la experiencia ante la juventud. Ni son jóvenes sus candidatos ni su proyecto es novedoso, pero debe trabajarse en darle un sustento de ideas y proyectos a MC que lo identifique.

MC ya se mostró sólido ante los ojos de la población, la personalidad, la independencia, la autonomía frente al poder y ante la disidencia; sin embargo, ahora lo que sigue es tener y mantener una identificación con proyectos propios y un concepto de nación, con el que puede llegar muy lejos.

Las impugnaciones sobre sus candidatos, dentro y fuera de Movimiento Ciudadano, se ubican en el terreno de lo anecdótico, tendrá la importancia que desde la cúpula del partido se le quiera dar. Ni más ni menos.

El liderazgo fuerte en Movimiento Ciudadano se convierte en una garantía de unidad y ésta, será una muestra de que en realidad el mando sigue teniéndolo Dante Delgado, porque en esta dinámica de las elecciones actuales, no falta quien considere que el liderazgo de MC lo tiene Samuel García, quien destapó la candidatura de Jorge Álvarez Maynez a la Presidencia de la República.

Se espera un golpe de timón en MC llevado a cabo por Dante Delgado, que será el que allane el camino hacia el segundo lugar electoral y consolide la autonomía de un partido que, entonces sí, podría llamarse nuevo, porque las perspectivas y los alcances de proyectos e ideas así lo definen.

Movimiento Ciudadano no apuesta al suicidio, habrá que ver los siguientes pasos para definir una alternativa partidista consolidada, que no dirá a todo no pero tampoco acompañará en todo momento al partido en el poder. Es decir, MC está preparado a gobernar como oposición, situación que nunca aceptaron los partidos que integran la alianza opositora que cada día tiene menos probabilidades de sobrevivir.

En estas semanas será muy importante ubicar el centro geográfico de Movimiento Ciudadano. Si es Jalisco o Veracruz su lugar, es que sigue Dante la frente, si Samuel García sigue determinando los lineamientos de ese partido, entonces podría interpretarse como un cambio de mando, con sede en Nuevo León, que no es lo mejor, pero en estas elecciones y situaciones hay cosas peores.