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El mejor y el peor gobernador

Por JoséValencia Sánchez

ADELANTE

Hoy no hablaré ni de la abusiva invasión del presidente ruso  Vladimir Putin a Ucrania ni de la temible y letal pandemia del covid y sus variantes. Tampoco de la creciente ola de inseguridad ni de la deprimida y paupérrima economía popular. Dejemos a los expertos devanarse la mollera con estos relevantes temas de primerísima actualidad y aterricemos en la política veracruzana.

El fin de semana conversé con amigos y conocidos y en una especie de sondeo les pregunté a bote pronto y por separado:

–¿A quién consideras el mejor gobernador y a quién el peor de los últimos 40 años?

En la mini encuesta, vía telefónica, por mensaje de whatsapp o en persona, la mayoría contestó rápido y sin titubeos o acaso tomándose unos cuantos segundos para reflexionar antes de manifestar y fundamentar sus opiniones.

La misma pregunta es válida para lectores que gusten  participar en este ejercicio. Los más jóvenes pueden recurrir a los adultos mayores,  padres o abuelos, a crónicas periodísticas o cualquier otra  fuente fidedigna para obtener información de anteriores gobernadores.

En este lapso han gobernado Agustín Acosta Lagunes, Fernando Gutiérrez Barrios, Dante Delgado, Patricio Chirinos, Miguel Alemán Velazco, Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares y el actual, Cuitláhuac García Jiménez. Omití a propósito a Flavino Ríos Alvarado porque ocupó el cargo sólo 49 días y sería injusto medirlo con el mismo rasero. Si alguien decide  incluirlo, adelante.

Las respuestas de los entrevistados el sábado y el domingo fueron contundentes. Se dividieron entre dos mandatarios calificados  como los mejores y dos como los peores.

Y cada quien explicó sus razones.

Publicaré el resultado la próxima semana y esperemos los comentarios  de quienes deseen opinar en este espacio.

Por ejemplo, mencionen del uno al diez los nombres de acuerdo a cómo se percibió la gestión de cada gobernador y los porqués de la calificación que otorguen. Algunos de ellos ya murieron y otros continúan vigentes en la política estatal y nacional.

Al margen de simpatías y antipatías personales, de filias y fobias como dirían los clásicos, de intereses partidistas o afinidades ideológicas, expresen sin matices quién o quiénes han servido mejor a Veracruz.

Y también quiénes, a su juicio,  han sido regulares, malos o pésimos.

En esta era tecnológica y digital las venditas redes sociales emparejan el piso y ubican a todos en igualdad de condiciones de opinar libre y públicamente.