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Líderes irresponsables ponen en peligro la existencia de la humanidad

Por: Héctor Saldierna

Abriendo Brecha

Glasgow, Escocia ha sido la sede de una más para discutir sobre el delicado asunto del cambio climático que  advierte ya con signos de preocupación el incremento de la temperatura y que se requiere una respuesta rápida de los gobiernos para detener tan apocalíptico futuro de la humanidad.

Greta, Vanessa y Dominika, líderes juveniles que se congregaron en esa ciudad escocesa, denunciaron que no hay intención de los líderes mundiales de frenar esta problemática y calificaron de fracaso esta nueva reunión sobre el tema.

Fue puro bla, bla, dijo Greta Thunberg,  la activista sueca que es el ícono más emblemático de esta lucha en la que, principalmente, los jóvenes han hecho conciencia sobre el futuro cercano que amenaza la sobrevivencia de la humanidad.

En los últimos años se puede apreciar la manera en que se manifiestan señales alarmantes que todo está cambiando en el medio ambiente y lo peor, que no existe preocupación de parte de los dirigentes mundiales, principalmente en países como China, India y los Estados Unidos.

Los principales contaminantes son los combustibles fósiles provenientes del petróleo, carbón y gas natural que son elementos fundamentales para la generación de energía. Una solución de un día para otro se antoja imposible, pero tampoco se ha apreciado que haya voluntad para mitigar tan delicada problemática.

Y es que la contaminación no es de algunos años para acá. Sino que se trata de una contaminación histórica que tiene su origen desde la revolución industrial y los desechos generados, principalmente de bióxido de carbono, se conservan en la atmósfera.

Para combatir este conflicto presupone una gran inversión y la migración de las fuentes de energía por generadores menos invasivos; necesitan de la voluntad de los gobiernos y hacer a un lado una serie de intereses creados.

La contaminación atmosférica se encuentra muy ligada a los desechos producidos por millones de automóviles en todo el mundo. Se estima, de acuerdo a cálculos conservadores, que para 2040 ya no habría automóviles que operen a partir de gasolina o de gas.

Los cálculos de las empresas petroleras en el planeta estiman que se seguirá utilizando este medio de energía y que por lo menos sería hasta el año 2035 que ya no habría automóviles que tuviesen su fuente energética de gasolina.

Otro aspecto de clave medular es la deforestación por todo el planeta, cuando los árboles son los principales aliados para contener la contaminación, toda vez que con sus hojas capturan el bióxido de carbono.

Sin embargo, observamos que los bosques no están protegidos y más bien hay una destrucción masiva. El caso más desgarrador lo ha ofrecido Jair Bolsonaro, el presidente del Brasil que parece no tener un juicio moderado y ha sido el principal instigador de la destrucción de la selva amazónica, considerada una de las reservas pulmonares del planeta.

En tanto que haya hombres de esa calaña y que, además, tengan poder de decisión, entonces la humanidad enfrenta grandes desafíos y peligros que  nos podría llevar hacia la extinción de la vida misma en la Tierra.

En México es necesario y urgente que se protejan las selvas. Es un asunto de alta prioridad que tal vez sería necesario legislar para proteger esos pulmones de la tierra. Sin que ello implique que se utilice como un medio de represión como ahora sucede en Colombia que en aras de la urgente necesidad de proteger la selva, se pretende amedrentar a rivales políticos.

Mucha razón tiene Greta Thunberg, la activista que ha puesto el énfasis necesario en la irresponsabilidad de varios dirigentes mundiales que tienen un doble discurso. Por un lado hablan sobre la preocupación de alentar medidas para proteger la humanidad y combatir el cambio climático, pero por otro lado, no hacen ni siquiera lo indispensable para  preservar áreas verdes ni acciones encaminadas para no utilizar los combustibles fósiles. O lo peor, que ni siquiera se han preocupado en convocar a las mentes lúcidas y científicos de todo el planeta para conocer qué ideas podrían ponerse en marcha para detener esa inminente catástrofe.

Tal vez la solución sea muy sencilla, pero no se advierten signos de esperanza ni disposición de parte de los responsables de los gobiernos de las naciones que más contaminan. En la medida que sigan obteniendo beneficios económicos personales, simplemente no les interesa el futuro de la humanidad y con un gran egoísmo, desprecian a las generaciones venideras que también tienen derecho a gozar de la naturaleza y los bienes que nos otorga  el gran creador.

¡Y hasta la ´próxima!.