Ya normalizamos la violencia

CAMALEÓN

“Mal empieza la semana para quien ahorcan el lunes”, dice sabio refrán que encaja a la perfección para retratar los hechos de violencia ya habituales en el escenario nacional, y son prueba fehaciente del costumbrismo social inserto en nuestra patológica  realidad. Los diez cadáveres descubiertos en Zacatecas, los cinco cadáveres con signos de violencia extrema descubiertos en Maltrata y Huiloapan, el horrible mensaje escrito con balazos contra el domicilio de la regidora primera de Tempoal donde, además, incendiaron maquinaria pesada para la construcción de caminos, los motivos revestidos de presunta extorsión para frustrar la celebración de la Feria Ganadera de Tuxpan, más todo cuanto ha venido ocurriendo en el paisaje nacional nos devuelve a la realidad cotidiana eventualmente distraída por la euforia futbolera.

Aunados a ese desolador horizonte nacional se apareja la mala relación de nuestro gobierno con el estadounidense, nuestro mayor socio comercial. Se adjunta también el nulo crecimiento económico a causa de un mínimo potencial de inversionistas que ante la ausencia de garantías optan por permanecer a la expectativa. Por si no bastara, la polarización política profundiza aun más el complicado tejido político, precisamente cuando está a punto de arrancar el proceso electoral que culminará en junio próximo con la elección de 500 legisladores federales, 31 legislaturas locales, un sinnúmero de ayuntamientos y 12 ejecutivos estatales. En ese complejo universo está inmersa la sociedad mexicana, una circunstancia que al más acendrado de los optimistas deprime el ánimo, y al pesimista más empedernido le amarga la diaria convivencia al recordar que cuando en los años 0chenta del siglo pasado conocíamos del terror sufrido en las calles de Bogotá, Medellín y Cali, ocasionado por la virulencia de los cárteles comandados por Pablo Escobar (de Medellín y el de Calí) en México nos preocupábamos por no “colombizarnos”, y ahora, al parecer en México clonamos aquella terrible pesadilla social.  

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