PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Por Akiles Boy*
En esta guerra de narrativas, nadie gana y todos pierden. Se hunden más la confianza y credibilidad, aumenta la descomposición y los indicadores económicos tarde o temprano reflejaran lo que se vaticina, el estancamiento o mínimo crecimiento. El cielo se pinta de negro o se pone nebuloso. Cierto, la violencia y la criminalidad en ascenso, han encendido los focos de la atención y alerta social. Esos signos no son alentadores y si muy cuestionables.
Pero revisando el presente y viendo a México en retrospectiva, nos damos cuenta, que el País sigue atrapado en el laberinto construido y consentido por acción u omisión de los gobiernos y los ciudadanos. Ocioso indagar en las causas o el origen. La condición humana en general, las precarias cultura y educación, que contrastan con la brillante herencia dejada por los pueblos originarios. También los resabios del colonialismo que hicieron aflorar y perpetuarse vicios y prácticas perniciosas, ahora pesadas lozas que detienen el desarrollo y crecimiento, acordes al potencial de esta Nación.
Y en ese forcejeo seguimos, aunque se vulnere más el Estado de Derecho, con el ánimo bélico y rasgándonos las vestiduras, abriendo frentes de combate y provocando la llegada de aves carroñeras que acechan y esperan ver algún cadáver o un cuerpo moribundo.
Sin embargo, a pesar de la normalizada confrontación mediática y el cotidiano manoseo de las estadísticas, México continúa en su dinámica social y económica. Avanza y crece más que la mayoría de los países latinos, incluso más que España.
Los problemas estructurales añejos y complejos como la pobreza extrema, se han visto atenuados por el impacto de los programas sociales. Quiérase o no, es un bono que otorga ventaja al llamado oficialismo. Por el otro lado, los grupos remanentes de la oposición, se observan debilitados, divididos, con una marcada ausencia de liderazgos populares. Además, obsesionados en la guerra abierta o subterránea dirigida a derrocar al actual gobierno, en lugar de reconstruirse, reagruparse y ofertar al pueblo un proyecto de nación innovador y convincente.
El gran fracaso de los movimientos y acciones de la derecha en México, se debe a la pérdida de credibilidad de sus principales actores políticos, al desprestigio ocasionado por la mezquina intención de promover y buscar la alianza y apoyo de fuerzas del exterior para crear inestabilidad y caos. Asimismo, por la fuerte presencia o influencia de personajes identificados con el ala más radical y con mala fama pública. Son viejos conocidos de la elite empresarial explotadora y evasora, acostumbrada al trato de privilegio de años anteriores.
Sin cerrar los ojos ante la realidad que causa enojo y desaliento, por la violencia estacional y la impunidad con la que operan los grupos delictivos en varias regiones de México, se deben valorar los esfuerzos de la mayoría de los mexicanos, que diariamente salen a trabajar para sostener a su familia y mantener el dinamismo de la economía nacional, aún con las presiones externas e internas. Se debe tener claro, que será más difícil crecer habiendo desorden e inestabilidad política y social.
A todos conviene trabajar a favor de un ambiente de paz, justicia, unidad y certeza jurídica, para ofrecer una imagen atractiva a la inversión nacional y extranjera, que contribuya a proporcionar mayor solidez y competitividad a la economía mexicana y fortalecer su posición e influencia en la región y en el mundo. No es una utopía o un pronóstico exagerado, que este País sea protagonista antes del fin de la década. Se requiere un pueblo más culto y educado, no solo entretenido y menos desinformado o manipulado. Hasta la próxima
Noviembre 26 de 2025
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


