PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Sucedió en un hospital de Londres, Inglaterra. De pronto, por uno de los pulcros pasillos, un grupo de enfermeras caminaban de prisa, iban custodiando a un hombre mayor que llevaba una guitarra en la mano. Se detuvieron frente a la habitación número 502. Una de ellas señaló con su mano el picaporte de la puerta y dijo a los demás, aquí está el señor Phil, enseguida empujó con suavidad y en silencio empezaron a entrar al cuarto.
Phil estaba despertando, después de pasado el efecto de un somnífero, suministrado para atenuar el dolor de la espalda. Tenía varios meses postrado en cama, con tratamiento para contener un padecimiento progresivo de la columna vertebral. El deterioro de su cuerpo era evidente, ya mostraba signos de un pronunciado declive físico y apenas cumpliría setenta y cuatro años.
Las enfermeras sigilosamente se acomodaron a cierta distancia del famoso paciente, y permitieron al hombre del instrumento reclinarse en un sillón. Éste tomó su guitarra y con una inusitada sensibilidad empezó a cantar con voz suave Hey Jude, una de las inolvidables canciones de The Beatles, la legendaria banda de rock de Liverpool de los años sesentas.
Phil siguió recostado, pero en una mejor posición para ver al distinguido visitante. Al escuchar los acordes de la guitarra acompañando la voz de su querido amigo, no pudo detener las lágrimas. Las dejó que resbalaran sobre sus agrietadas mejillas. La nostalgia se apoderó del ambiente de la habitación. Paul terminó la melodía y caminó hacia Phil. Lo abrazó y susurró en su débil oído, aquí estoy amigo, porque es en vida, no después. Las enfermeras con la emoción a flor de piel, aplaudieron esa escena de sentida fraternidad.
La narrativa es algo parecido a lo que ocurrió en la realidad. Phil Collins, baterista, compositor, cantante, productor y actor británico, estrella universal de la música en los ochentas y noventas del siglo XX, atraviesa una severa crisis de salud, que lo mantiene internado en un hospital de la capital inglesa, con un pronóstico reservado. En estos días recibió en forma sorpresiva, la visita de Paul McCartney, ex integrante de Los Beatles, su entrañable amigo y colega en el mundo musical.
Phil Collins, el astro británico del rock, nació el 30 de enero de 1951. Dueño de una singular voz, tenor ligero. Esa cualidad la complementó con su gran habilidad y talento para la música. Considerado el mejor baterista de la historia del Pop, fue integrante de la banda londinense de rock progresivo Génesis, con la cual se despidió de los escenarios en 2022. Collins ha sido reconocido por su exitosa carrera musical, con 28 nominaciones, 7 premios Grammy, un Oscar y un Globo de Oro por la creación de bandas sonoras. Sus canciones más emblemáticas : In The Air Tonight, You´ll Be in my heart. Against All Odds y Another Day in Paradise.
Fuera de las historias reales, montajes escenográficos o ficciones, lo cierto es que en esta aldea digital y globalizada, la tecnología, no obstante sus beneficios, se ha convertido en una barrera infranqueable para la socialización. Está ganando la batalla y cada vez más personas se acumulan al status de aislamiento y soledad. Los lazos afectivos se han visto debilitados, y la amistad es un valor en decadencia. Ya se observan los daños a la salud mental y convivencia colectiva. El tema podrá tener algunas aristas, pero muchos apuntan a la necesidad de revertir esa tendencia negativa y revalorar la amistad, como factor vital de la cohesión social, su relevancia en la salud emocional de las personas y un poderoso motivo para la interacción y fraternidad. Hasta la próxima.
Agosto 13 de 2025
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


