Según informes de la prensa estatal, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha expresado que su ejército debería “aniquilar completamente” a Estados Unidos y Corea del Sur en caso de provocación. Esta declaración se produce después de su compromiso de reforzar la defensa nacional en respuesta a lo que él califica como una confrontación sin precedentes liderada por Washington.
Se espera que Kim intensifique las pruebas de armamento en 2024, especialmente antes de las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos. Analistas sugieren que busca un mayor arsenal nuclear como medio para obtener concesiones, especialmente si el expresidente Donald Trump regresa a la Casa Blanca.
Durante una reunión del partido gobernante la semana pasada, Kim anunció planes para lanzar satélites espía adicionales, producir más materiales nucleares y desarrollar drones de ataque en 2024. Estos movimientos son interpretados como un intento de fortalecer la posición de Corea del Norte de cara a posibles negociaciones diplomáticas con Estados Unidos.
En una reunión con oficiales del ejército, Kim enfatizó la urgencia de fortalecer el programa de armas nucleares ante lo que llamó “movimientos de confrontación militar de Estados Unidos y otras fuerzas hostiles”.
El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, en su discurso de Año Nuevo, anunció planes para reforzar las capacidades de ataque preventivo, defensa antimisiles y las opciones de respuesta ante la amenaza nuclear norcoreana. Kim, por su parte, calificó a Corea del Sur como una “malformación hemipléjica y estado colonial subordinado”.
Los expertos anticipan posibles choques militares a pequeña escala entre ambas Coreas a lo largo de su frontera militarizada en 2024, y se espera que Corea del Norte realice pruebas de misiles balísticos intercontinentales. Las tensiones podrían aumentar después de los intentos fallidos de diplomacia entre Kim y Trump entre 2018 y 2019.
El Ministerio de Defensa surcoreano advierte que cualquier intento de Corea del Norte de utilizar armas nucleares resultará en una respuesta contundente, marcando el posible fin del gobierno de Kim. La situación se monitorea de cerca, ya que las relaciones internacionales podrían verse afectadas por la escalada de tensiones en la región.

