RUTA ENERGÉTICA
La electricidad que demanda el crecimiento
Por Héctor Ramírez Rodríguez
Durante años, el debate energético en México se concentró en quién debía generar la electricidad. Hoy, la pregunta parece otra: ¿será capaz el Sistema Eléctrico Nacional de acompañar el crecimiento económico, industrial y poblacional que el país se ha propuesto alcanzar?
La interrogante no es menor. A diferencia de otras decisiones de gobierno, la infraestructura eléctrica requiere largos periodos de planeación, construcción y puesta en operación. Tomemos como ejemplo el Sistema Hidroeléctrico Miguel Alemán, en el Estado de México —el primer gran proyecto de este tipo construido con recursos federales a cargo de CFE—: empezó a construirse en 1933 y concluyó hasta 1957. Las decisiones de hoy, condicionarán la capacidad de respuesta durante las próximas décadas. Por ello, al evaluar el sector no basta con revisar cuántas centrales se construyen o cuántos kilómetros de red se instalan; resulta indispensable contrastar las inversiones con la demanda futura.
En su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que, al concluir el sexenio, se habrán incorporado 32 mil megawatts adicionales al Sistema Interconectado Nacional. Informó también la conclusión de seis nuevas plantas de ciclo combinado con capacidad cercana a los tres mil megawatts, la rehabilitación y modernización de ocho centrales hidroeléctricas, así como un programa de inversión superior a 244 mil millones de pesos para fortalecer transmisión y distribución. Las cifras muestran una escala de intervención no observada en las últimas décadas. Las metas actuales son muy superiores a lo alcanzado en los cuatro sexenios previos, en particular en generación y transmisión. Sin embargo, el reto consiste en determinar si dicho crecimiento será suficiente para acompañar los objetivos de desarrollo económico.
Conviene revisar lo que el Instituto Mexicano para la Competitividad ha advertido: para materializar los objetivos del Plan México, la demanda eléctrica tendría que crecer alrededor de 4.5 por ciento anual entre 2026 y 2030, estimación que prácticamente duplica el crecimiento considerado en el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039. De mantenerse esa diferencia, hacia el final de la década la demanda podría ubicarse más de diez por ciento por encima de los escenarios oficiales de planeación, generando requerimientos adicionales no previstos. Más allá de la certeza de esas cifras, es un llamado a mantener vigilancia permanente.
A esta presión se suma una tendencia estructural: el crecimiento poblacional. El Consejo Nacional de Población estima que México se aproximará a 138 millones de habitantes en 2030, alcanzará cerca de 147 millones hacia 2050, para bajar a 141 millones en 2070. Más personas implican más viviendas, servicios y actividad productiva.
La discusión trasciende lo energético. Lo que está en juego es la capacidad del país para sostener la industrialización, atraer inversión y responder a la sociedad. La experiencia demuestra que las limitaciones de red se convierten en restricciones para el crecimiento. La fortaleza del sistema no se mide únicamente por la capacidad que incorpora cada administración, sino por su capacidad para anticiparse a las necesidades futuras. Después de todo, la energía no acompaña al desarrollo. La discusión de los próximos años no será cuánta electricidad produce el país, sino si fuimos capaces de anticiparnos a la Nación que aspiramos construir. Reforzar y asegurar la aplicación del plan sectorial, sería un buen inicio.
X @hector_ramirezr

