Presencia.
Por desequilibrio comercial con México de 196 mil millones dd
- Mecanismos regulatorios: aranceles, cuotas o límites volumen
- EU no registra un superávit comercial con México desde 1993
- Negociaciones bilaterales directas entre Ebrard frente a Greer
- Decisivo: el pragmatismo mexicano y nuevas reglas de origen
- Trump y la familia real española, en final de la Copa Mundial
- Milei, no asistirá para no romper su ritual de la buena suerte
- Donald entregará el trofeo al vencedor de España-Argentina
El gobierno del presidente Donald Trump, ha definido una postura estricta para la actual revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC): restringir de manera directa las exportaciones mexicanas.
Lo reveló Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de EU (USTR), durante su participación en el Aspen Security Forum en Colorado, tras el encuentro de líderes en la cumbre del G7.
La principal fuerza motriz detrás de esta exigencia: el desequilibrio comercial entre ambas naciones.
En 2025, el déficit comercial de Estados Unidos con México alcanzó una cifra histórica: más de 196 mil millones de dólares.
La instrucción de Trump: El mandato presidencial es claro: cualquier acuerdo final con México debe incluir mecanismos regulatorios como aranceles, cuotas o límites de volumen para estabilizar la balanza comercial.
Justificación de la USTR: Aunque diversos analistas y economistas cuestionan la fijación del gobierno estadounidense con el déficit, Greer defendió que este saldo negativo es un síntoma de fallas estructurales globales, tales como subsidios, exceso de capacidad y prácticas de comercio desleal.
Historial de restricciones: Estados Unidos no registra un superávit comercial con México desde 1993, de hecho, ya existen antecedentes de barreras comerciales, como los aranceles aplicados en 2025 a metales y automóviles, además de cuotas históricas al azúcar y medidas antidumping al tomate.
Actualmente, las conversaciones para la revisión del acuerdo se dan de manera directa entre Jamieson Greer y el Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.
El punto de tensión: La administración de Trump bloqueó este mes la propuesta mexicana de extender de forma automática la vigencia del tratado (que actualmente expira en 2036) hasta el año 2042.
Clima de la negociación: A pesar de las diferencias sustanciales, Greer calificó la actitud de los negociadores mexicanos como «bastante pragmática» y aseguró que el diálogo avanza por buen camino
A diferencia de la constante actividad con la delegación mexicana, la relación comercial con el tercer socio norteamericano se encuentra en un terreno distinto:
Pausa con Canadá: Washington ha decidido mantener congeladas temporalmente las conversaciones con el gobierno canadiense, la Casa Blanca no descarta avanzar en las negociaciones de forma paralela o incluso consolidar acuerdos bilaterales independientes con cada socio.
Reglas de origen más estrictas: Otro de los objetivos clave de la USTR en esta revisión es endurecer los requisitos de contenido regional, se buscará exigir un mayor porcentaje de componentes norteamericanos en sectores estratégicos, principalmente en el farmacéutico y en bienes industriales como los electrónicos.
En suma, la revisión del T-MEC se perfila como un complejo estira y afloja donde Washington priorizará a toda costa la reducción de su brecha comercial.
Dejando en claro que el pragmatismo de México y la firmeza de las nuevas reglas de origen serán los factores decisivos para definir el futuro de la integración económica de Norteamérica (Con información Detona Insurgente)
Comentarios a vuela pluma
El presidente Donald Trump asistirá el domingo a la final de la Copa Mundial de Futbol 2026 entre España y Argentina, informó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. «Su presencia pondrá el broche final a lo que ha sido el Mundial más visto, más seguro y más exitoso de la historia de Estados Unidos», dijo Leavitt en rueda de prensa. «Es una conclusión apropiada para un torneo que ha mostrado la capacidad de Estados Unidos para acoger al mundo en el escenario más grandioso», insistió Leavitt. También asistirá el viernes a una recepción que la FIFA organizará en la Torre Trump en Nueva York, añadió Leavitt. A su vez, el presidente de Argentina, Javier Milei, dijo que no asistirá a la final del Mundial para no romper su ritual de buena suerte, mientras que el rey de España, Felipe VI, sí acudirá al partido entre ambas escuadras, acompañado por la reina Letizia y sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció en junio que Trump acudiría a la final y que entregaría el trofeo al equipo vencedor. Leavitt dijo que no sabía si Trump apoyaría a Argentina o a España, después de que criticara al socio europeo en una cumbre de la OTAN la semana pasada por no ayudar en la guerra contra Irán.


