CAMALEÓN
El abierto diferendo entre grupos militantes de MORENA (tribus, se les denominaba en el PRD), agudizada en Veracruz por la arremetida del subsecretario de gobierno en contra del senador Manuel Huerta, expresa una más de las reminiscencias atávicas de su origen: el conglomerado de tribus que formaban el PRD. De inicio, uno se pregunta si había necesidad de “defender” la legitimidad de la gobernadora Rocío Nahle, a quien ninguna fuerza política opositora regatea la procedencia de su condición de gobernante. Ingenuo sería inferir que Pozos Castro actuó motu proprio y no impulsado por consigna, la interrogante estriba en saber de dónde provino la voz del ataque. Es cierto que la actitud retadora del senador Huerta pudo haber colmado la paciencia de sus adversarios y de allí la respuesta que se semeja a un “hasta aquí”, pero la condición del subsecretario, de hombre público subordinado a un mando superior obliga a especular respecto de su catilinaria contra Huerta, Pozos es solo la pieza de un engranaje que de la misma manera en cómo se le activó análogamente se le desactiva. Entonces ¿dónde está la raíz de esa andanada contra el senador Huerta?
Al senador se le imputa traición por hacer ligas con “enemigos del Movimiento”, algo muy anómalo debe haberse detectado que obligó al referido desencuentro. ¿Quiénes son los “enemigos” a que hace referencia Pozos? Mucha molestia habrá causado en la elite del poder estatal la actitud de Huerta para haber provocado la reacción en comento. Esa pugna interna traerá consecuencias al interior de MORENA con desenlace de pronostico reservado, aunque en el diferendo la ventaja está de lado del poder político, no con el senador Huerta a quien ya se había privado de enclaves importantes como Poza Rica y Papantla en la reciente elección municipal. Este capítulo tiene continuación, la cercanía del proceso electoral venidero es circunstancia que incuba más desencuentros porque Huerta no está solo, lo prueba la embestida en su contra.

