CAMALEÓN
Desde un enfoque realista respecto de los acontecimientos mexicanos imperantes en la actualidad es ineludible la percepción sobre cuanto pudiera devenir en el futuro cercano. Los datos duros de la realidad parecen acomodarse a lo sucedido en Cuba a partir de la declaración castrista relativa a la orientación comunista de su régimen de gobierno y su permanente enfrentamiento con el gobierno estadounidense. La diferencia con la actualidad estriba en la vorágine libertadora de los años sesenta del siglo XX emprendida por países sometidos al colonialismo internacional, el denominado Tercer Mundo irrumpía a través de Movimientos de Liberación Nacional, Argelia, el Congo y Cuba surgían a la libertad en busca de nuevos paradigmas sociopolíticos. igual actualmente, cuando el longevo gobierno cubano ha reconocido el fracaso de su modelo económico, durante muchos años encubierto con el slogan del “bloqueo económico” atribuido al gobierno estadunidense, sin explicar el destino de los miles de millones de rublos aportados por la extinta Unión Soviética (URSS), el petróleo regalado por México y el apoyo manifiesto de Hugo Chavez y de Maduro al gobierno de la Isla, permanentemente sumergida en la pobreza y rezagos sociales incontrovertibles.
He allí un escenario nada esperado, mucho menos deseado para México. Sin embargo, es preocupante la desaceleración económica del país, dos años con menos registros patronales en el IMSS introducen severas dudas; en 20 años no se habían registrado 24 meses de variaciones negativas en el número de patrones registrados. Tal significa menos empleos en la formalidad. El Banco Mundial proyecta para México en 2027 un crecimiento económico de apenas 1.7 por ciento. Ya son siete años con pírrico crecimiento económico, no vaya a ser que para justificarlo el discurso oficial comience a imputar la culpa a los aranceles impuestos por el gobierno del norte, sin advertir la causa determinante localizada en la estrategia “soberanista” de un gobierno cuyo entorno nada tiene de soberano, pero que se abandera ideológicamente en una muy cuestionable defensa de los intereses nacionales. ¿Rocha Moya representa la dignidad nacional y su resguardo significa defensa de nuestra soberanía? Ni de lejos, pero así están las cosas en este país.

