PIENSO, LUEGO ESCRIBO
En el mercado se nota agitación, los locatarios y vendedores ambulantes que ocupan los alrededores se preparan para la gran venta de Días de Muertos. Se ven llegar las camionetas con fruta y flor de la temporada, resalta el cempasúchil, que empieza a pintar de amarillo y naranja el ambiente otoñal a finales de octubre.
Aparte de la marcada mercadotecnia, está la tradición de profundas raíces, honrar, recordar, enaltecer la obra de parientes y amigos que viajaron a la dimensión desconocida, reconocer el legado material e inmaterial que dejan a los sucesores. Los panteones transforman su fachada lúgubre y se convierten en espacios de convivencia festiva, donde nunca faltan la música y la comida. El platillo favorito de la época, los tamales con su inmensa variedad, desde el zacahuitl hasta los de carnes exóticas.
La religión permea la vida nacional y se manifiesta en las hojas del calendario. En los últimos días de septiembre, las fiestas de San Jerónimo. En unos días las sorprendentes procesiones de peregrinos que bajan de las altas montañas, hasta la catedral metropolitana en Xalapa, donde se encuentra el mausoleo de San Rafael Guízar y Valencia, santo venerado en la región.
Después, en los primeros días de noviembre, la grandiosa celebración de Todos Santos o Días de Muertos, una demostración ancestral del culto a los difuntos. Una expresión de respeto y también un desafío a la muerte.
La muerte vista como la fiel compañera del camino. Es la sombra que nos persigue sin incomodarnos, solo enviando señales, hasta que termina nuestro tiempo. Te salvaras del rayo, pero no de la raya.
Desfiles, marchas y procesiones, que sin omitir o perder la esencia de la tradición, evolucionaron y se han adaptado a las condiciones de la cambiante realidad del País. Quizá la tradición ha ido mudando de ropaje y expresiones, sin embargo, ha conservado la fuerte raíz religiosa y sobretodo, mantiene su sentido espiritual e inquebrantable fe del pueblo mexicano, que sostiene su optimismo y esperanza en la renovación de la vida.
Temporada de catrinas y calaveras, que salen a la luz para celebrar y reírse de la muerte, en un acto de irreverencia muy mexicano, al final de cuentas como dicen, nadie saldrá vivo de este mundo.
Octubre 20 de 2026
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.

