CAMALEÓN
Ya casi para finalizar su periodo de gobierno López Obrador recibió a Omar García Harfuch, poco se filtró del citado encuentro, pero las crónicas del momento referían que fue para sugerir al ahora secretario de Seguridad Ciudadana cuidara de la imagen de quien se iba y no se metiera con su descendencia. Había antecedentes de la falta de empatía presidencial hacia quien se desempeñaba como jefe de Seguridad en el gobierno de la CDMX encabezado por la ahora presidenta de México. En los días aciagos del atentado contra García Harfuch no salió ningún gesto solidario del palacio nacional, ese detalle confirmaba la ausencia de una relación empática entre ambos personajes. En 2024 García Harfuch fue la propuesta de la candidata presidencial para la candidatura de MORENA al gobierno capitalino, pero los “duros” de ese partido al amparo del mesiánico líder abonaron el camino para Claudia Brugada en demérito del sentido de las encuestas que registraban una sobresaliente simpatía hacia García Harfuch. Se confirmó el refrán: “donde manda capitán no gobierna marinero”.
Ya presidenta de México, Claudia Sheinbaum designó a García Harfuch como secretario de Seguridad Ciudadana e inmediatamente implementó una estrategia de seguridad de pleno contraste con la de “Abrazos, no balazos” del gobierno antecesor. Para nadie es un secreto la fuerte embestida contra la delincuencia organizada iniciada por este gobierno, estrechamente vinculada con el propósito de reducir la violencia, después de seis años de evidente tolerancia inspirada en el dejar hacer y dejar pasar. Matices de por medio, esa estrategia se ha acoplado con la del gobierno estadounidense, en cuya médula se encuentra el desmantelamiento de redes de protección entrelazadas con personeros del sector publico mexicano en sus tres niveles con capos de la delincuencia. En la lógica de la sucesión presidencial mexicana en los actuales tiempos las circunstancias no se presentan al gusto de AMLO porque, aparte de la creciente ola de especulaciones en su contra, debes estar observando no sin preocupación que su proyecto de sucesiones transexenales está en riesgo con el crecimiento de la imagen pública de García Harfuch, a quien en todo caso no quisiera ver como un posible precandidato a la presidencia en 2030. Sin embargo, los signos del futurismo acompañan al secretario de seguridad ciudadana; fertilizan ese supuesto las lisonjeras palabras del director de la agencia antidrogas (DEA) de Estados Unidos, Terry Cole, quien en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) que se celebra en Buenos Aires, Argentina, no ha escatimado elogios para García Harfuch. Hubo una etapa en la historia de México en la que se debatía cuál de los precandidatos a la presidencia contaba con la simpatía de Washinton, actualmente no sería el caso, o quién sabe. La historia no se repite, pero camina en espiral.


