CAMALEÓN
El inopinado relevo en la secretaría de educación causa sorpresa. más que por el cambio en sí, por el perfil del relevo. Ese movimiento se asemeja más a un enroque sin sustancia que a un firme propósito de mejorar las políticas públicas en renglón tan importante de la administración pública y la vida social. Porque en realidad ni Claudia Tello ni Raquel Bonilla cubren un perfil que garantice una buena conducción de este sector, el gremio magisterial con el que la señora Tello venía confrontándose tiene la mejor opinión sobre el particular. Nada en los antecedentes de Raquel Bonilla señala experiencia previa en materia educativa, lo que mucho preocupa porque en este caso solo se prioriza la ocupación de un puesto sin atender la sustancia que debiera motivarla.
Aunque en los hechos este relevo no debiera sorprender, pese a carecer de sin perspectiva pedagógica, porque recuerda que en el gobierno federal encabezado por AMLO quienes ocuparon la titularidad del sector educativo estuvieron lejos de presumir cualquier expectativa que permitiera superar los bajos índices que en esa materia nos caracterizan, por ese antecedente no sorprende que en el ramo educativo obtengamos calificaciones reprobatorias porque no superamos los parámetros de la evaluación internacional. Por ese marco de referencia preocupa que no se aproveche la oportunidad de un relevo institucional para designar en cargo tan importante a quien cubra el perfil requerido para superar los bajos índices que en materia educativa arrastramos hace ya algunos lustros.

