Morena y el enemigo que mejor conoce: sus propias divisiones

Astrolabio Político

“El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante”. – Samuel Johnson.

La política suele demostrar que las derrotas más dolorosas no provienen del adversario, sino de las fracturas internas. Lo ocurrido durante la gira del dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, en la región de Tatahuicapan, donde un grupo de inconformes impidió el desarrollo normal de una asamblea pública, debería encender las alertas dentro del partido gobernante.

Más allá de simpatías o diferencias personales con el dirigente, existe una realidad política inobjetable: le guste o no a sus detractores, Esteban Ramírez Zepeta continuará al frente de Morena en Veracruz durante el proceso electoral de 2027. Esa es la decisión de la dirigencia nacional y del propio partido. Intentar desgastar anticipadamente su liderazgo mediante confrontaciones públicas no fortalece ninguna causa interna; por el contrario, proyecta una imagen de división que únicamente beneficia a quienes buscan recuperar el poder perdido.

Porque mientras algunos grupos siguen librando batallas intestinas, la oposición observa con interés cómo las diferencias internas pueden convertirse en su mejor herramienta electoral. No necesita construir un discurso sólido cuando el partido gobernante ofrece, desde dentro, escenas que alimentan la narrativa del conflicto permanente.

Morena enfrenta un desafío mayor que la elección de 2027: preservar la cohesión de un movimiento que gobierna Veracruz y que tiene la responsabilidad de respaldar el proyecto político encabezado por la gobernadora Rocío Nahle García y por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La disputa interna resulta aún más delicada cuando el escenario nacional evidencia que diversas fuerzas políticas buscan reposicionarse tras los severos reveses electorales sufridos en los últimos años. Algunas intentan presentarse como una oposición renovada; otras procuran reconstruir estructuras que durante décadas dominaron la vida pública mexicana. En ese contexto, cualquier muestra de división dentro de Morena representa una oportunidad para sus adversarios políticos.

Los acontecimientos recientes también obligan a recordar que Veracruz ha enfrentado, durante años, complejos problemas de seguridad y gobernabilidad. Por ello, las instituciones tienen la responsabilidad permanente de investigar y sancionar cualquier posible vínculo entre autoridades y organizaciones delictivas cuando existan elementos para ello, sin convertir esos señalamientos en instrumentos de confrontación política ni en condenas anticipadas.

Mientras tanto, la administración estatal presume indicadores económicos, financieros y de inversión que considera favorables y que constituyen parte central de su narrativa de gobierno. Es precisamente sobre esos resultados donde probablemente se librará la verdadera batalla electoral de 2027: en la evaluación ciudadana de los avances o retrocesos del estado, más que en las disputas internas de un partido.

Por eso resulta paradójico que algunos militantes dediquen más energía a confrontar a sus propios dirigentes que a consolidar la organización territorial rumbo a la próxima elección. En política, las diferencias son inevitables; convertirlas en espectáculo público, en cambio, suele tener un costo elevado.

Si Morena aspira a conservar la confianza ciudadana, tendrá que resolver primero aquello que ninguna oposición puede solucionar por él: la disciplina interna, la capacidad de procesar sus desacuerdos y la madurez para entender que los proyectos políticos suelen debilitarse cuando olvidan que el principal adversario puede surgir desde sus propias filas.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com

“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

Lo último

“No podría hacer todo lo que hago en el estado sin Ricardo Ahued”: Rocío Nahle

La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, respaldó públicamente...

Se acabó la ilusión, se terminó el sueño

Por: Arturo Reyes Isidoro

La 4T y el principio del desgaste del T-MEC

Por: Carlos A. Luna Escudero

Sheinbaum, Ebrard y T-MEC a la baja

Por: Mario Javier Sánchez de la Torre

Se acabó la ilusión, se terminó el sueño

Por: Arturo Reyes Isidoro

La 4T y el principio del desgaste del T-MEC

Por: Carlos A. Luna Escudero

Sheinbaum, Ebrard y T-MEC a la baja

Por: Mario Javier Sánchez de la Torre

El gol, euforia y tristeza

Por: Jesús Castañeda