Los tres

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Abriendo Brecha

Los tres

Por: Héctor Saldierna

La llegada de Emilio Lozoya procedente de España, de Tomás Zerón, de Canadá y el enjuiciamiento en Miami de César Duarte, constituyen tres ejemplares del malogrado sexenio de Enrique Peña Nieto y que, de acuerdo a las promesas de campaña de la 4T, existe la fuerte posibilidad que se castigue a estos personajes emblemáticos.

Siendo una de las promesas torales que hizo el entonces candidato de Morena en contra de la corrupción, esta tripleta de personajes estará bajo la mira de la opinión pública nacional en función de sus trascendentes papeles que desempeñaron en el sexenio.

Emilio Lozoya, como coordinador internacional de la campaña de Peña Nieto fue el encargado de negociar algunas prebendas de parte de empresas como  Odebrecht, la firma brasileña que entregó grandes cantidades valuadas en millones de dólares con el propósito de asegurar contratos a futuro.

Lozoya tendrá que informar quiénes recibieron esas cantidades y cuáles fueron las negociaciones pactadas, donde seguramente tendrá que ver con Videgaray y el propio Peña Nieto, hasta ahora eximido de toda investigación.

Se asegura que el exdirector de Pemex cuenta con videos, al estilo Carlos Ahumada, donde dará a conocer las imágenes, ¿a quiénes les entregó el dinero?, con  lo que seguramente se convertirá en una bomba noticiosa. Tiene que ver también con su anterior abogado, Roberto Coello Trejo, quien dio un paso hacia atrás para deslindarse de la defensa del exfuncionario.

Estas acciones jurídicas en contra de Emilio Lozoya están vinculadas también con un proceso menos severo en la medida en que comparta quiénes fueron los ganadores en estas negociaciones y hacia dónde se dirigieron las utilidades.

El caso de Tomás Zerón está vinculado con los normalistas de Ayotzinapa. Es una pieza clave para saber realmente que pasó con los estudiantes y habiendo sido el titular de la Agencia de Investigación Criminal, conoce realmente qué sucedió aquella noche trágica del 26 de septiembre de 2014. Es un asunto de extrema gravedad y que desde esa época 43 padres de  familia han sufrido la angustia y la tortura de no saber qué pasó realmente con sus hijos.

Este caso vendría a sepultar la Verdad Histórica que fraguó Jesús Murillo Karam y fue el clásico caso de encubrimiento. El propósito ahora es buscar llegar a la verdad, misión que no se antoja sencilla.

Y, por otra parte, César Duarte, el exgobernador de Chihuahua y uno de los ejemplos emblemáticos de la excesiva corrupción que floreció durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Se le achaca un quebranto de mil 200 millones de pesos que incluye un abanico de joyas delictivas. Sí se le hace un adecuado proceso podría estar muchos años en la cárcel. Los primeros que ya celebraron fueron los chihuahuenses que recibieron con júbilo la noticia de su detención.

Cada vez que detienen a un gobernador de la época de Peña, los medios inmediatamente exhiben la fotografía que se tomó para el recuerdo el entonces presidente con su gabinete, con lo que se llega a la conclusión que no eran servidores públicos, sino auténticos delincuentes que abusaron del poder y se llevaron a sus alforjas el dinero del erario público.

Los tres son casos muy relevantes. Darán mucha tela que cortar en la semana que inicia el 13 de julio y de ahí podrían derivarse nuevas detenciones. Se corre el riesgo que haya arreglos previos y la justicia no los alcance, lo que también podría derivar en un descrédito para la presente administración federal.

Todos están bajo la mira de la ciudadanía. Los ya debidamente acreditados delincuentes tienen que pagar sus culpas. No hacerlo, entonces se revertiría negativamente a la 4a Transformación.

MÉXICO BAJO EL CONTAGIO

Se tiene que cambiar la estrategia para invitar a la ciudadanía a cuidar las normas y protocolos sanitarios. Una vez que se indicó que había semáforo naranja, se interpretó que todos podían salir. Craso error, que lo único que generó fue incrementar el número de contagiados. Se tiene que llegar a los niveles de sanción ejemplar para aquellas personas que no usen los instrumentos de protección como el cubrebocas o la careta.

México ya tiene en su haber más de 33 mil fallecimientos, hecho que es muy lamentable. El estado de Veracruz, por su parte, se aproxima a los 2 mil decesos. Y es que cada día se incrementa el número de contagios y el número de muertes, sin que haya disminución en la estadística.

Esto quiere decir que no se están haciendo bien las cosas. Cada quien tiene parte de responsabilidad. El gobierno debe ser más severo en las medidas y olvidarse de un pueblo bueno, pero no obediente ni disciplinado. Y la población tiene que confinarse cuando no haya necesidad de salir y quienes lo hagan, adoptar las medidas más estrictas para evitar el contagio.

Si continuamos en la misma dirección, entonces no podemos esperar más que una cifra mayor de contagios y también de sensibles fallecimientos, en tanto que los hospitales ya no tendrán la capacidad de contar con camas y con ventiladores para quienes llegan en situación crítica.

 

Y hasta la próxima.

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