12 DE DICIEMBRE. EL PODER DE LA FE

PIENSO, LUEGO ESCRIBO

Por Akiles Boy*

Esa mañana, con un sol radiante, busco refugio temporal para encontrar tranquilidad e inspiración. Ayer platicando con un amigo sobre temas actuales y diversos, al final, la mejor conclusión y noticia es que estamos con vida y haciendo lo que podemos y algunas veces lo que queremos. Es ese un privilegio, pedir más es insensato, exagerado, cuando muchos  sufren hambre, incertidumbre y violencia.

Componer el mundo, en teoría y bebiendo un buen café, es gratamente fácil. Pero vale la pena escuchar otras voces, otras explicaciones. Conocer otras perspectivas y reconocer las razones o motivaciones que están detrás de la testaruda realidad o problemática en nuestra aldea y en este agobiado planeta.

El ejercicio de revisar y evaluar lo que pasa y nos afecta, es terapéutico y nos abre el horizonte para sacar mejores conclusiones. No es un esfuerzo en vano, cuando  se trata de socializar y compartir, con el fin de estar  mejor informados y alejados de la manipulación mediática, tan generalizada en estos tiempos de la época digital.

En este mes los encuentros suceden y son ocasiones ideales para pasar lista de supervivencia, como si fuera trámite del sistema de pensiones. También hacer el recuento de experiencias, de exponer proyectos nuevos o desempolvar otros guardados, incluso es oportunidad para los veteranos, de hacer recomendaciones de remedios o recetas caseras para curar dolencias o padecimientos, con tal de no caer en las redes de los mercenarios de la medicina.

Es doce de Diciembre, Día del tradicional festejo de la Virgen de Guadalupe en este México, que decimos todos amamos, pero en el que muchos nadan en sentido contrario. Es una exaltación genuina, situada más allá de la creencia del mito o pasaje de la aparición a Juan Diego. Es una herencia cultural de largo aliento, un acto de devoción desbordante, que lejos de ser una fecha aprovechada por el marketing comercial para vender, es una sagrada muestra de religiosidad y fe.

No está a discusión su origen o si fue importada para transformar o cambiar la mitología y cosmogonía de los pueblos civilizados del periodo prehispánico. Sus raíces son fuertes y profundas, imposible mutar,  contrariar y menos desaparecer la gran Celebración Guadalupana.      

Son tiempos inciertos, de vaivenes, en los cuales la fe, la confianza, la solidaridad y la unión son vitales en la familia y en la comunidad. Cuando eso está asegurado, aumenta la fortaleza, y si están ausentes, viene la decadencia. Así lo demuestra la historia de la humanidad.

La paz y el desarrollo se construyen con trabajo, con inteligencia, con tolerancia, con perseverancia y también con una inquebrantable fe en lo que somos y en lo que podemos alcanzar juntos. Hasta la próxima. 

Diciembre  11 de 2025

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.

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