El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la imposición de un nuevo arancel del 50 % al cobre importado, como parte de su estrategia económica para reforzar la producción nacional. Durante una reunión de gabinete, también advirtió que contempla imponer un arancel de hasta el 200 % a los productos farmacéuticos elaborados fuera del país si sus fabricantes no se reubican en territorio estadounidense.
“Les daremos aproximadamente un año, un año y medio, para venir. Después se les aplicarán aranceles si tienen que traer productos farmacéuticos, medicamentos y otros artículos”, declaró el mandatario, quien enfatizó que el objetivo es que esas empresas instalen sus plantas en suelo norteamericano para evitar los altos gravámenes.
El anuncio se suma a la política comercial agresiva que Trump ha retomado en su segundo mandato, con aranceles previos al acero y al aluminio. El presidente arremetió contra administraciones anteriores, a las que acusó de permitir la deslocalización de sectores estratégicos, como el farmacéutico. “Todos se fueron. Se fueron a otros lugares porque la gente en esta sala permitió que sucediera. Y yo no lo permito”, sentenció.
Esta decisión llega justo un día antes de que se venciera el plazo original para redefinir nuevos aranceles con los socios comerciales que reemplazarían las tarifas recíprocas. Hasta ahora, solo se han concretado acuerdos con China, el Reino Unido y Vietnam. El resto de países sigue en la incertidumbre, luego de que Washington extendiera la tregua comercial, fijada originalmente para abril, hasta el 1 de agosto.
El anuncio ha encendido las alarmas en los mercados internacionales, especialmente entre países exportadores de cobre y en la industria farmacéutica global, que ahora enfrentan presiones para modificar sus cadenas de suministro si quieren mantener su acceso al mercado estadounidense.


