En una reciente declaración, el portavoz del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, John Kirby, expresó la preocupación de Estados Unidos ante informes que sugieren que Israel utilizó municiones de fósforo blanco, suministradas por el gobierno estadounidense, durante un ataque en el sur de Líbano en octubre pasado.
El fósforo blanco, una sustancia incendiaria, ha sido objeto de controversia debido a su doble función: utilizada para ocultar movimientos de tropas mediante la creación de cortinas de humo y fuego, pero también considerada un arma química debido a sus efectos perjudiciales para la salud humana.
Kirby anunció que Estados Unidos realizará preguntas adicionales para obtener más información sobre el presunto uso de estas municiones y resaltó la expectativa de que cualquier material suministrado, como el fósforo blanco, sea utilizado de manera legítima y en conformidad con la ley de conflictos armados.
La preocupación se intensifica tras una investigación del periódico The Washington Post, que reveló que los restos de obuses encontrados en el sur de Líbano, que contenían fósforo blanco, fueron fabricados en Estados Unidos entre 1989 y 1992. Estos hallazgos corroboran denuncias previas de organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional sobre el uso de esta sustancia durante conflictos anteriores, incluida la ofensiva militar israelí en Gaza.
Además, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, condenó la supuesta violencia sexual perpetrada por militantes de Hamas durante el ataque del 7 de octubre contra Israel. Blinken mencionó atrocidades que van más allá de la descripción humana y citó testimonios de rehenes liberados que reportaron haber sido drogados y sufrido abusos psicológicos y sexuales.
Israel, por su parte, denunció el tema ante la ONU, presentando fotos y declaraciones de socorristas como evidencia. Sin embargo, ninguna sobreviviente prestó testimonio en esa instancia ni se entregaron pruebas concretas.
En un giro adicional, Estados Unidos vetó recientemente una resolución en la ONU que exigía un alto el fuego inmediato en el conflicto entre Israel y Hamas, generando críticas por parte de la Unión Europea y China. Mientras tanto, manifestantes pro palestinos fueron arrestados en el vestíbulo de un edificio del Senado estadounidense, instando al cese de hostilidades contra Gaza.


