CAMALEÓN
No fue afortunada la expresión de “show mediático” expresada por la gobernadora para referirse a quienes protestan por el patente desabasto de medicinas e insumos médicos, y de equipos sin mantenimiento en los hospitales veracruzanos adscritos al IMSS-Bienestar, porque se expuso a recibir una respuesta originada en el profundo dolor de una madre cuya hija murió de cáncer y sufrió la experiencia de estudios diferidos y medicinas a cuentagotas para una paciente con daño cerebral. ¡Qué lástima me das!” fue la respuesta de la doliente madre que experimentó en carne viva el motivo de la protesta pública. Es una lamentable confrontación porque contrasta con la lógica de una democracia en la que, al menos hipotéticamente, gobernantes y ciudadanía debieran caminar al unísono en busca del bien común. Más aun porque en ese contexto cuando el político anda en busca del voto ciudadano todo es sonrisas, apapachos y promesas, elementos que se desvanecen casi en automático cuando quien anda en busca del poder lo consigue y comienza en su psique la metamorfosis de quien ya investido de facultades y atribuciones se divorcia de la población, a la que percibe como su contrario, como si exigir buen servicio público, buenos servicios de salud y educativos no estuviera en la esencia de la relación entre el mandatario, quien gobierna, y el mandante, la ciudadanía, o mejor, el pueblo.
Pero quien debe resolver el desabasto de medicinas y proporcionar los medios para mejorar los servicios de salud en esta entidad es el director del IMSS-Bienestar, Ernesto Svarch Pérez, a quien la presidenta comisionó para revisar y atender las protestas en Veracruz. Al IMSS-Bienestar a su cargo se le destinan miles de millones de pesos para darle funcionalidad a ese organismo surgido para supuestamente mejorar los servicios de salud en el país en beneficio de quienes no gozan de seguridad social. Pero en Veracruz está quedando a deber y existen constancias de ello en gran número de los hospitales que conforman el IMSS-Bienestar veracruzano. Por su parte, la gobernadora está obligada a velar por el bien de la población veracruzana, en este caso como gestora de los recursos para la salud del pueblo que la eligió. En ocho entidades de la república no hay IMSS-Bienestar: Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León y Querétaro, sus gobiernos reciben directamente el recurso que les corresponde para servicios de salud, y existe constancia que son mejores a los del IMSS-Bienestar. Será acaso porque la responsabilidad de los gobiernos para atender al Sector Salud es directa, no depende de delegaciones con mando federal y con poca injerencia del gobierno estatal.

