95% DE ABASTO EN FARMACIA ONCOLÓGICA CONTRA LAS MENTIRAS DE LA OPOSICIÓN

PERFILANDO

Detrás de un niño con cáncer hay una madre que duerme a medias, una familia que vive pendiente de un resultado y un miedo que difícilmente cabe en palabras. Ese dolor merece respeto, atención y respuestas. Cualquiera que pretenda convertirlo en combustible electoral debería sentir vergüenza.

En Veracruz, la discusión sobre los hospitales exige sensibilidad. También exige decir las cosas completas.

El 7 de octubre, Rocío Nahle recorrió el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz y reportó 95 por ciento de abasto en farmacia oncológica, 70 por ciento en farmacia general y 89 por ciento en material de curación.

Sobre las seis claves oncológicas pendientes, dio una instrucción concreta: si no llegaban al día siguiente, debían comprarse directamente.

Así de sencillo.

Ahí existe una decisión que importa a las familias: conseguir lo que falta. Una orden cuyo cumplimiento debe seguirse hasta que el medicamento llegue a quien lo necesita.

Porque para una madre, la tranquilidad empieza cuando su hijo recibe la atención que está esperando.

Por eso también merece contarse que la gobernadora acudió, revisó y ordenó atender los pendientes. Esa parte de la historia tiene valor, aunque a sus adversarios les resulte menos rentable que la confrontación.

¿O informar solamente consiste en escoger el pedazo que sirve para golpear?

El PAN y Movimiento Ciudadano han exigido la salida de Roberto Ramos Alor. Cora de Jesús Rodríguez, vocera de madres de niños con cáncer, también ha reclamado su destitución. La coincidencia es pública.

La oposición y sus replicadores en redes encuentra en esa inconformidad una oportunidad para desgastar a Nahle. Y precisamente por eso hay que exigirle responsabilidad: ninguna familia merece que su angustia termine convertida en material de campaña.

Sería una vileza.

Sobre Cora, según la información aportada a esta columna, su hijo dejó de atenderse en la Torre Pediátrica en 2020. Las declaraciones publicadas recientemente señalan que está en remisión y continúa bajo monitoreo.

Que una familia pueda vivir esa esperanza es motivo de alegría. Quien ha pasado noches temiendo una mala noticia sabe cuánto significa escuchar una palabra que abre la posibilidad de un futuro.

Eso no cancela su derecho a acompañar a otras madres. Pero representar sus historias exige especial cuidado. Cada paciente tiene necesidades concretas; cada denuncia debe explicar qué falta y cada solución merece reconocerse cuando se comprueba.

Los activistas y la oposición pueden cuestionar a la gobernadora. También debe aceptar que sus declaraciones sean contrastadas. El respeto por una causa no obliga a renunciar a las preguntas.

Y los partidos deben asumir sus propias posiciones, con sus nombres y sus siglas, sin pretender que una vocería cargue con sus pleitos.

Además, conviene recordar de dónde viene la historia de la Torre Pediátrica. El proyecto comenzó con Fidel Herrera, atravesó el gobierno de Javier Duarte y fue inaugurado por Miguel Ángel Yunes Linares en febrero de 2018. Ese mismo año se publicaron señalamientos sobre filtraciones y escurrimientos.

Si vamos a revisar responsabilidades, que la revisión alcance a todos: quienes construyeron, entregaron, recibieron y mantuvieron el inmueble.

También a los que presumieron la fotografía cortando el listón.

La memoria no puede encogerse cuando aparece un apellido incómodo para la oposición.

Hoy hay una gobernadora que recorrer hospitales, que no se achica, que da la cara, y que informó sobre las existencias y dio instrucciones para comprar lo pendiente. Ese trabajo debe continuar y traducirse en atención. También merece ser contado con la misma fuerza con la que se difunde un reclamo.

Porque a las familias les sirve que las autoridades resuelvan. Les sirve que alguien escuche, revise y dé seguimiento. Merecen recuperar horas de tranquilidad y dejar de vivir cada jornada con el corazón apretado.

Nahle expresó que a los niños no se les debe utilizar. Tiene razón en ese principio, que debe valer para todos.

Que la disputa política encuentre otros escenarios.

Con los niños, no.

Es muy ruin.

@IvanKalderon 

Lo último

¿Quién se está llevando a nuestros jóvenes?

Por: Luis Ramírez Baqueiro

EE. UU.: la lupa indiscreta

Por: Alfredo Bielma Villanueva