El descrédito de la versión oficial

CAMALEÓN

Es lamentable, pero cuando la población comienza a poner en entredicho al discurso oficial es señal de síntomas graves en la relación entre gobernantes y gobernados. Por supuesto, la mentira desde la esfera política no es fenómeno nuevo, data de muchos años atrás, pero alcanzó muy elevados niveles durante el gobierno de AMLO, a quien se le computaron un sinnúmero de afirmaciones inconexas con la realidad en cada una de sus mañaneras, desde haber terminado con la corrupción, hasta haber dado fin al huachicol. Desde dejarnos un sistema de salud como “los mejores del mundo”, hasta regresar a las fuerzas armadas a sus cuarteles. Después de ese espasmo de irreverentes mentiras la ciudadanía mexicana ha transitado por una crisis de severa incredulidad respecto de lo que escucha desde las áreas gubernamentales, fenómeno nada nuevo pero el vaso al parecer se ha derramado.

En esa tesitura navega el informe presidencial acerca de sus “resultados” en dos años de gobierno, porque se afirma que vamos bien en contraste con los datos duros de la realidad: la economía no crece, la deuda pública ha aumentado de manera exponencial, poco más de la mitad de la población económicamente activa lo hace en la informalidad, los inversionistas no se deciden a invertir, los puentes y las carreteras que se dicen construir permanecen en los proyectos, las obras emblemáticas del anterior gobierno requieren de subsidio gubernamental para seguir funcionando. En esa lógica también se encuentra la versión oficial acerca del huachicol fiscal informada por la fiscalía general, que atribuye todo el entramado a los hermanos Farías Laguna y se remite a que el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, fue quien presentó la denuncia correspondiente, lo cual difiere con la información periodística que descubrió la no existencia documentada de esa denuncia en la fiscalía general en tiempos de Gertz Manero. En el mismo mar de dudas se encuentra la versión originalmente declarada sobre el supuesto suicidio del diputado Zenyazen Escobar, emitida antes de cualquier investigación científica sobre el caso. Tan contaminado de desconfianza está el ambiente, que cuando se dé a conocer un veredicto oficial, sucederá lo del “ahí viene el lobo”, resultará que la versión oficial es verdadera.  

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