CAMALEÓN
Los meses de Claudia Sheinbaum al frente del gobierno de México no han sido de terso discurrir porque, aparte de recibir una herencia gubernativa con expedientes de asuntos sin resolver, un déficit en las finanzas públicas de magnificas proporciones, un país envuelto en violencia e inseguridad, etc., ha tenido que lidiar con las fuertes embestidas del gobierno estadounidense cuyo presidente no se mide en sus expresiones contra la presidenta mexicana. Por si no bastara, permea una fuerte percepción relativa a la duplicidad de mando político en el país en el comentario cotidiano de la opinión pública. Ya a mediados de su segundo año de ejercicio, el gobierno mexicano mantiene expedientes por resolver, uno muy importante es la solicitud de extradición del gobernador Rubén Rocha Moya y diez de sus colaboradores, dos de ellos ya en tratos con el Juzgado neoyorquino.
Pero, también la protesta social asoma por doquier: concluidos los propósitos de la CNTE en la CDMX después de 15 días de causar estropicios y perdidas a comerciantes del centro histórico, para este día la Alianza Mexicana de Transportistas (AMOTAC) anuncia que bloquearán algunas vías de comunicación en protesta por la inseguridad en carreteras y la extorsión de la que son objeto por parte de policías estatales, municipales y retenes. Otro día de caos para la sufrida población mexicana y de tensión para el gobierno de este país. Todavía peor, la economía mexicana no crece y los inversionistas tampoco llegan. El capital luce reservado ante un escenario de incertidumbre. Es un efecto derivado de la cacaraqueada elección “democrática” de jueces y magistrados que lesionó severamente la calidad de un estado de derecho. Adicionalmente, la violencia e inseguridad imperantes también inhibe la inversión. La fecha prevista para concluir la revisión del T-MEC sufrirá una necesaria postergación. La inversión física del gobierno ha caído 15.6% anual. Todo un escenario pleno de pesimismo porque, mientras el gobierno presume la fortaleza de nuestra economía, los otros datos señalan hacia una economía que en siete años no ha crecido y la inversión extranjera directa que tanto se presume es solo reinversión de utilidades. Tampoco en el renglón de empleos podemos presumir porque el 56% navega en la informalidad. Difícil entorno, imposible de ser resuelto solo con retórica.


