La cirugía financiera de Daniela Griego

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“Obstáculo es todo aquello que hay que superar”. – Samuel Gridley Howe

En política y administración pública pocas veces se toman decisiones que no producen rentabilidad electoral inmediata, pero que terminan siendo históricas para el saneamiento de una ciudad. Eso es justamente lo que comienza a construir la alcaldesa de Xalapa, Daniela Griego Ceballos, al impulsar junto con el Cabildo xalapeño la aprobación para la liquidación anticipada de la pesada losa financiera heredada por la bursatilización de 2008, uno de los capítulos más oscuros y cuestionables de la ingeniería financiera aplicada en Veracruz durante el fidelismo.

La decisión no es menor. Durante años, los municipios veracruzanos quedaron atrapados en un esquema que se presentó como modernidad financiera, pero que terminó convirtiéndose en un mecanismo profundamente leonino. A los ayuntamientos se les prometió infraestructura, liquidez y desarrollo; a cambio, hipotecaron parte importante de sus participaciones federales. El resultado fue devastador: deuda creciente, intereses impagables y una limitación brutal para ejecutar obra pública.

En el caso de Xalapa, el diagnóstico es alarmante. El Ayuntamiento terminó pagando más del doble de lo recibido y, de continuar bajo el mismo esquema hasta 2036, habría terminado cubriendo hasta cuatro veces el monto original. Es decir, generaciones enteras de xalapeños habrían seguido financiando una deuda que poco o nada benefició realmente a la capital.

Ahí es donde el papel de Daniela Griego Ceballos adquiere relevancia política y administrativa. La alcaldesa entendió que gobernar no solamente implica inaugurar calles o entregar programas sociales; también exige meter bisturí a las finanzas públicas, incluso cuando ello implique asumir costos políticos y enfrentarse a inercias históricas.

La coordinación con la gobernadora Rocío Nahle García muestra además un nuevo modelo de relación entre Estado y municipios. La propuesta de que el Gobierno estatal absorba el 75 por ciento del pasivo representa un salvavidas financiero que difícilmente habría existido en otras épocas. No sólo se plantea reducir hasta 50 millones de pesos del adeudo, sino liquidarlo antes de 2030, liberando recursos que podrán destinarse exclusivamente a infraestructura y obra pública.

Lo trascendente del momento radica en que Xalapa podría comenzar a romper una cadena de dependencia financiera que llevaba casi dos décadas estrangulando su crecimiento. Durante años, buena parte de los recursos municipales terminaban destinados al pago de intereses, mientras las necesidades de pavimentación, drenaje, agua potable y movilidad crecían aceleradamente.

La realidad es que pocas administraciones habían mostrado voluntad real para enfrentar este problema estructural. Desde los tiempos de Reynaldo Escobar Pérez y posteriormente del hoy secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, cuando también se adquirieron compromisos financieros con Banobras, no se observaba un intento serio de reordenamiento hacendario en la capital veracruzana.

Por eso, la determinación del Cabildo xalapeño no debe verse solamente como un trámite administrativo. Se trata de una redefinición de prioridades políticas: menos deuda, más capacidad de inversión y una apuesta por rescatar la viabilidad financiera de la ciudad.

Si el modelo prospera y el Congreso del Estado avala la operación, Daniela Griego podría pasar a la historia no sólo como una alcaldesa de transición, sino como la mujer que inició el desmantelamiento de uno de los fraudes financieros más costosos para los municipios veracruzanos.

La capacidad de Daniela Griego Ceballos para enfrentar estructuras financieras colapsadas no es nueva. Ya lo había demostrado durante su paso por el Instituto de Pensiones del Estado (IPE), organismo que recibió prácticamente en terapia intensiva financiera y administrativa.

En aquel momento, el IPE arrastraba años de saqueo, desorden y abandono institucional que hacían pensar incluso en la inviabilidad del sistema pensionario veracruzano. Sin embargo, con disciplina financiera, reordenamiento interno y una política de recuperación patrimonial, Griego Ceballos consiguió lo que muchos califican hoy como el “milagro del IPE”: rescatar a una institución quebrada, devolverle estabilidad y reconstruir la confianza de miles de pensionados y trabajadores.

Esa misma visión de saneamiento y responsabilidad hacendaria es la que ahora intenta trasladar al Ayuntamiento de Xalapa, entendiendo que sin finanzas sanas no existe posibilidad real de desarrollo social ni de transformación urbana.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com

“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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