PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Por Akiles Boy*
La intensidad de la vida asombra y agobia. La gente va de prisa, a veces sin saber a dónde. Con el pie puesto en el acelerador hasta el fondo, sin medir riesgos ni consecuencias, a fin de cuentas, la muerte acecha a cada paso.
Una semana salpicada con emociones, nostalgia, tensiones, polémicas espontáneas y fabricadas, justificadas en la libertad de expresión, la democracia, la tolerancia, la pluralidad y la diversidad. Así caminamos, aguantando y esperando ingenuamente que aparezcan la prudencia, la moderación y la conciliación, en un mundo que circula entre el caos, la confusión y la convulsión.
A mitad de la semana el saludable atrevimiento de pararse en un templete de la Feria Nacional del Café Coatepec 2026, junto a Renatta Vega Arias y Alicia Colot, a leer poesía y narrativa, al mismo tiempo que en una pantalla al fondo, se exponía obra pictórica de la primera. El calor no amilanó y la experiencia ayudó a redescubrir la importancia de abordar nuevos espacios y otras audiencias, queriendo atraparlas y también interesarlas por el arte y la literatura. Darle fuerza al argumento, que sin cultura no hay desarrollo posible. Si el entretenimiento y el espectáculo, se ven y sirven como terapia colectiva o distractores de masas, la actividad cultural, resulta esencial para fortalecer la identidad y promover e impulsar el talento creativo local.
La globalidad más la digitalización, han borrado fronteras, debilitado y en muchos casos, arrasado con la identidad y cultura de varias regiones del mundo. Empeñarnos en conservar y fortalecer la nuestra, es estratégico y vital. Las actuales batallas culturales desatadas en el planeta llegan sin aviso o disfrazadas de hermandad y cooperación.
El fin de semana, por cierto, después de celebrar el Día de las Madres, en el plan de extender la convivencia, nos refugiamos en una sala de cine. Se proyectaba El Diablo Viste a la Moda 2, en inglés, The Devil Wears Prada 2, secuela del exitoso film de 2006. Regresan como protagonistas, los grandes actores Meryl Streep. Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci, con un guion muy dinámico. La moda resplandeciente, acompañada por una llamativa iluminación, música y el glamour típico de Hollywood, en escenarios fastuosos de Nueva York y Milán, paraísos de la alta costura y el buen gusto.
Resaltan desde mi visión, dos aspectos, la crisis mediática en el mundo. El periodismo y los impresos puestos en jaque por el cambio irreversible al sistema digital. Ese nuevo contexto mundial, ofrece la disyuntiva de subirnos al tren rápido de la IA, o seguir apostando por la sensibilidad y talento de los humanos. Por otro lado, la historia de los tres personajes principales, en apariencia solo compañeros eventuales en una empresa, que descubren o se revelan los lazos silenciosos y profundos de amistad que trascienden y los unen.
El duro o crudo argumento expuesto por Miranda Priestly a Andy Sachs, que deriva al tema de la condición humana. La inclinación al engaño, la traición y la decepción, es nuestra naturaleza. Sin embargo, también como seres pensantes y con buenos valores, podemos ser empáticos, amistosos y solidarios, sin condiciones, sin competir, menos rivalizar. La amistad no se finge o se aparenta por conveniencia, nace, se cultiva y se demuestra siempre. Hasta la próxima
Mayo 11 de 2026
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


