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La caridad brota de un corazón compasivo

Por Pbro. José Manuel Suazo Reyes

El final del capítulo 9 de San Mateo sirve como introducción al discurso apostólico que se desarrolla en el capítulo 10 del primer evangelio canónico. Nos cuenta el evangelista, en esos últimos versos (Mt 9, 36-38) que Jesús al encontrarse con una multitud, SE COMPADECIÓ DE ELLOS porque andaban “como ovejas sin pastor”. La primera observación que se puede destacar de esos versos es que TODO PARTE DEL CORAZÓN DE JESÚS. “viendo aquella multitud” siente compasión. Compadecerse, significa literalmente “padecer con”, coloquialmente decimos “ponerse en los zapatos del otro”. Esto significa que según la percepción de San Mateo Jesús tiene un corazón muy humano, un corazón sensible que se compadece de los demás, un corazón lleno de caridad. En efecto, este es un rasgo que la Sagrada Escritura señala frecuentemente de parte de Dios. Algo muy parecido dijo Yahvé a Moisés en el Antiguo Testamento, cuando se le apareció en la zarza ardiendo: “he visto la aflicción de mi pueblo, he escuchado su clamor… conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo…” (Ex 3, 7-8). Dios por lo tanto, según la visión bíblica, es alguien que se acerca a la gente, no es indiferente al sufrimiento humano, sino que es alguien que se compadece y busca librarlo de todo aquello que lo aflige. En estos 2 pasajes bíblicos (éxodo y Mateo) tenemos un buen fundamento para hablar de la Caridad apostólica. Es decir la misión de los apóstoles, de la cual se hablará en el capítulo 10 de San Mateo, brota del mismo corazón de Dios. Dios ve los males de la humanidad, percibe el sufrimiento humano y por ello envía mensajeros para salvar: “curen a los enfermos, resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios” (Mt 10, 8). La dura situación que viven muchas familias veracruzanas debido a la pobreza que cada vez es más notable, y ahora se está intensificando a causa de la contingencia sanitaria, les lleva a acercarse a organizaciones civiles en busca de apoyo. Una de estas organizaciones de ayuda humanitaria es CÁRITAS, el rostro social de la Iglesia, que no ha dejado de apoyar y brindar ayuda a familias y personas que acuden a las diferentes instalaciones en parroquias o en la misma Cáritas Diocesana en Xalapa. Cáritas ha brindado apoyos con sus servicios al prójimo necesitado durante ya más de 29 años, estando presente durante las emergencias, desastres naturales y acompañando en el día a día a quienes sufren. Durante esta emergencia sanitaria han invitado a la Comunidad a sumarse a la obra que realiza durante esta situación. “Gracias a la generosidad de los bienhechores y al servicio incansable de los voluntarios se han entregado más de 4,800 despensas en toda la Arquidiócesis, además de los apoyos con medicamentos, bolsas de diálisis, pañales, leche, análisis clínicos, estudios especializados, aparatos ortopédicos, gastos del hogar (agua, luz, gas) entre otros que surgen de las necesidades de nuestros Hermanos”, declararon los responsables de esta obra. En cada obra de Cáritas vemos aplicado eso que la Biblia describe de Dios, “tiene un corazón compasivo y se acerca a los que sufren para aliviarlos”. Esta compasión con quien está enfrentando situaciones de indigencia se manifiesta: “escuchando al hermano, consiguiendo víveres, preparando despensas, atendiendo farmacia, comedores, entre otros servicios, exponiéndose incluso con miedo para practicar la caridad con quienes sufren”. Existen muchas formas de ayudar en Cáritas: seleccionando medicamento, preparando despensas, organizando un comedor comunitario con la ayuda de tu Párroco, participando en las Redes Vecinales de Solidaridad, brindando acompañamiento a quienes están abandonados, entre otras actividades. Nuestra gratitud, reconocimiento y oraciones para los bienhechores de Cáritas, todos los voluntarios y colaboradores que desde ese servicio hacen llegar un poco de ayuda a quienes se encuentran en necesidad. Pbro. José Manuel Suazo Reyes Director Oficina Comunicación Social Arquidiócesis de Xalapa

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