CAMALEÓN
Apenas dos años de gestión publica y el gobierno federal ya camina cuesta arriba cuando no pudo gozar de “la luna de miel” del poder con el ciudadano, acostumbrada durante los primeros años de un periodo a seis. Desde la integración de su equipo de colaboradores de primer nivel, hasta los escarceos para sobrellevar los devaneos políticos de “Andy” y la contumaz resistencia del senador Adán Augusto López a aceptar que quien manda en este país es la presidenta Sheinbaum. Una mandataria rodeada de personajes cuya obediencia política al parecer no reside en Palacio Nacional sino en lejano domicilio en el sureste del país, la presidenta se ha visto obligada a encubrir a quienes son señalados por el dedo flamígero de la justicia estadounidense de mantener nexos con la delincuencia organizada. Su gobierno tiene la fuerte presión del gobierno de Trump para inducirla al diseño de una política de seguridad que incluya romper las redes que se tejen entre políticos y la delincuente organizada. A ese paquete debe agregarse la necesidad de negociar un Tratado comercial que favorezca el crecimiento económico del país, y en ese estira y afloja el gobierno estadounidense ha incluido el tema de seguridad en las negociaciones a cargo de Ebrard. En ese complicado entorno se insertan los preparativos para la contienda electoral del próximo año, todo transcurriría con cierta normalidad si no hubiera el “pequeño” detalle de un expresidente que se siente con derechos a decidir también las candidaturas para gobernadores en las 17 entidades donde habrá relevo de ejecutivos estatales. Con esos y otros expedientes más carga un gobierno que enfrenta severos retos de gobernanza.
Por si no bastara, a esa pesada carga debe añadirse el descubrimiento del “huachicol fiscal”, en el que supuestamente están involucrados figuras de la elite del poder, como lo sugieren las filtraciones acerca de los presuntos nexos de “Andy” y del senador Adán López con Amílcar Olán. El grave rezago en el Sector Salud, derivado de la pésima gestión de López Gattel y alimentada por el expresidente que despareció el Seguro Popular y propicio la crisis de desabasto de medicinas, está motivando un movimiento de la base trabajadora de ese sector que debiera preocupar al gobierno federal y atenderlo antes que salga de su control. Por supuesto, el problema de la inseguridad y la violencia, que siguen siendo el talón de Aquiles de la administración federal es otra de las asignaturas que orbitan cotidianamente en torno al desempeño gubernamental. Dos años de un gobierno con pesada agenda de problemas por resolver, con limitada disposición de recursos fiscales no vaticinan un buen diagnóstico. Y para acabarla, al senador Manuel Velasco del Verde Ecologista se le “ocurre” “destapar” a García Harfuch como un posible precandidato a la presidencia de la república en 2030, ¿lo hizo obedeciendo consigna? Como están las cosas todo es posible.

