La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que cerca del 70 por ciento de madres y padres de familia están de acuerdo con establecer una regulación para el uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas.
Durante su conferencia de prensa, la mandataria señaló que el objetivo es generar un consenso entre autoridades educativas, especialistas y familias sobre el uso adecuado de dispositivos electrónicos en los planteles escolares.
Sheinbaum explicó que se presentó información de especialistas sobre los efectos que puede tener el uso excesivo de celulares, redes sociales y tecnología en niñas, niños y adolescentes, con el propósito de abrir el debate y contar con más elementos para tomar decisiones.
Entre las expertas que participaron en la exposición se encuentra Tania Jiménez García, quien explicó algunos de los impactos relacionados con la exposición constante a plataformas digitales y dispositivos electrónicos.
Los especialistas señalaron que el uso excesivo de redes sociales puede provocar sobreestimulación de dopamina, un mecanismo relacionado con los sistemas de recompensa del cerebro, además de generar patrones de comportamiento similares a los observados en procesos adictivos.
También destacaron posibles efectos en la corteza prefrontal, una zona del cerebro relacionada con funciones como la atención, la toma de decisiones, el autocontrol y la regulación de emociones.
La presidenta indicó que la intención del Gobierno federal no es imponer una medida sin diálogo, sino construir una propuesta que considere la opinión de las familias y las necesidades del entorno escolar.
“Lo que queremos es que haya consenso”, señaló Sheinbaum, al hacer un llamado a madres, padres de familia y docentes a informarse sobre los efectos del uso prolongado de dispositivos tecnológicos en menores.
El debate sobre la regulación de celulares en escuelas forma parte de una discusión más amplia sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la educación y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
La propuesta busca encontrar un equilibrio entre el aprovechamiento de herramientas digitales para el aprendizaje y la prevención de prácticas que puedan afectar la salud emocional y cognitiva de los estudiantes.


