PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Bajó el telón del espectáculo futbolero más grande del planeta. Sin faltar la polémica, las sospechas, los prejuicios, los excesos, los festejos y al final los conflictos y la victimización. Casi cuarenta días en los que el mundo disfrutó y sufrió la competencia, tiempo en que hicieron una pausa las confrontaciones en territorio, porque las ideológicas, racistas y supremacistas, se mantuvieron activas y en algunos casos se avivaron como entre varios pueblos latinoamericanos.
Terminado el encantamiento del futbol, viene el golpe de realidad. En el corto plazo bajará la intensidad de la propaganda ofensiva y guerra mediática provocada. El regreso a las actividades diarias, los apuros y la lucha por la supervivencia.
España es el nuevo campeón sin alguna sombra. El deporte también evoluciona y ahora deja claro el avance registrado en otras regiones como África, aunque el dominio de los europeos es evidente. Tres de los cuatro semifinalistas fueron del viejo continente, en donde el futbol está más desarrollado, además de mejor cotizado. En Europa están las ligas con mayor poder económico.
Después del decoroso desempeño de la selección, ahora la Federación Mexicana de Futbol está en la mira de los aficionados. Dos exigencias cobraron fuerza, el regreso al reconocimiento de méritos en la Liga de Expansión y reducir el número de jugadores extranjeros en los equipos. Significa, primero retornar al justo ascenso y descenso entre la liga antes llamada de Segunda División y la Liga MX.
Por otro lado, importar menos jugadores e invertir más recursos en las fuerzas inferiores de nuestro País. Nuevamente quedó demostrado que en México sobra talento, solo falta apoyarlo.
Lo anterior, también implica el saneamiento de esa Federación, anquilosada y corrupta, dirigida por una mafia ambiciosa y sin el menor interés en el desarrollo del futbol nacional. Ya inició la rebelión de los clubes de la liga de ascenso y amenaza con escalar, hasta conseguir que los federativos actuales, reaccionen y cambien las reglas.
En otro tema que importa, pasado el medio año, los resultados al corte no son para vanagloriarse y menos cantar victoria. La corrupción invencible continúa erosionando la confianza ciudadana. La inseguridad es otra asignatura que sigue acumulando malestar y desaliento social. Se agrega, el activismo de personajes impresentables, que prosiguen su tarea de apostar al desgaste y el descredito del actual régimen, fabricando escenarios de confusión, caos y polarización. Aparte, los medios de comunicación privados insisten en prácticas de desinformación, recurriendo sistemáticamente a notas tendenciosas. El impacto mediático de las redes a veces sirve de contrapeso, pero en muchas otras le echa más gasolina al incendio.
Estamos en el tránsito lento hacia un cambio de actitud y perspectiva, que incluye una idea más clara de la situación económica, política y social de este País. No son ocurrencias, no es ficción, no es surrealismo, como se reitera en el discurso sobre México. Se percibe un ambiente menos tenso y una luz, quizá todavía tenue, pero con posibilidad de ensancharse para iluminar el camino de esta gran nación. Es cuestión de recordar nuestro origen y potenciar nuestra fuerte genética heredada por nuestros ancestros.
Navegar hacia aguas más seguras y de largo aliento, significará hacer limpieza y poner orden en el barco. Deshacerse de viejos y pesados lastres, recuperar la confianza y fe en las virtudes y capacidades del mexicano, y trabajar en la formación de mejores generaciones. Al final, es un objetivo de vida, los hijos deben superar a los padres. Es hora de atravesar el México sorprendente, el surrealista de siempre, para hacer tangible el México de las realidades, de los hechos, de los buenos resultados, del bienestar colectivo y fraterno con el resto del mundo. Hasta la próxima.
Julio 22 de 2026
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


