La Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores es un apoyo económico fundamental para millones de familias en México. Sin embargo, cuando un beneficiario fallece, surge una duda importante entre familiares y cuidadores: ¿qué pasa con el dinero que recibía?
Lo primero que se debe saber es que la pensión es un apoyo personal e intransferible. Esto significa que, una vez que el beneficiario fallece, el derecho a recibir los pagos se cancela automáticamente. Es decir, ningún familiar puede seguir cobrando la pensión de manera regular después del fallecimiento.
No obstante, hay un punto clave que muchas personas desconocen. Si al momento del fallecimiento existe dinero disponible en la cuenta bancaria del beneficiario (por ejemplo, un pago reciente que no se retiró), ese recurso no se pierde. El saldo del programa Bienestar sigue en la cuenta, pero su acceso dependerá de ciertos trámites legales o administrativos.
En este contexto, cobra gran importancia la figura del auxiliar o representante registrado previamente en el programa. Este auxiliar es una persona autorizada por el beneficiario en vida para ayudarle con trámites y, en algunos casos, puede gestionar el acceso al dinero pendiente. Sin embargo, esto no significa que automáticamente pueda disponer de los recursos sin seguir un proceso.
Para poder retirar el dinero restante, los familiares generalmente deben notificar el fallecimiento a las autoridades del programa. Este paso es fundamental, ya que evita problemas legales y asegura que el proceso se realice de manera correcta. La notificación se puede hacer en los módulos del Bienestar, presentando documentos como el acta de defunción.
Una vez reportado el fallecimiento, las autoridades revisan el caso y orientan a la familia sobre los pasos a seguir. Dependiendo de la situación, el acceso al dinero podría requerir trámites adicionales, especialmente si no hay un auxiliar registrado o si existen varios posibles beneficiarios indirectos.
Es importante tener en cuenta que intentar retirar dinero después del fallecimiento sin notificarlo puede generar problemas legales. Las autoridades pueden considerar esto como un uso indebido del recurso, ya que el programa está diseñado exclusivamente para apoyar al beneficiario en vida.
Por otro lado, en algunos casos existe el llamado pago de marcha, que es un apoyo económico adicional que se otorga a la persona auxiliar registrada tras el fallecimiento del beneficiario. Este apoyo tiene como objetivo ayudar con los gastos inmediatos, como servicios funerarios, pero no aplica en todos los casos y depende de las reglas vigentes del programa.
Otro aspecto relevante es que, tras el fallecimiento, la familia puede informarse sobre otros programas sociales disponibles, especialmente si hay personas adultas mayores o en situación vulnerable dentro del hogar.
En resumen, cuando un beneficiario de la Pensión Bienestar fallece, los pagos se detienen, ya que el apoyo es personal. Sin embargo, el dinero que ya fue depositado no se pierde y puede ser recuperado siguiendo los procedimientos adecuados. Lo más recomendable es actuar con transparencia, notificar a las autoridades y buscar orientación para evitar complicaciones.


