Servicio Universal de Salud ¿otro fiasco?

CAMALEÓN

No se requiere ser adivino para adelantar un juicio pesimista respecto al anunciado programa gubernamental de un “Servicio de Salud Universal” en cuyo significado brilla la incógnita: ¿se habrán percatado de la asimetría de servicios de salud entre el IMSS y el IMSS Bienestar? Porque en esencia ese programa ofrece a la población mexicana la oportunidad de atenderse libremente en el IMSS, en el ISSSTE o en el IMSS-Bienestar, algo parecido a un sueño en noche de verano. Porque los afiliados al IMSS y al ISSSTE están consciente de que ambas instituciones nacidas durante el Estado de Bienestar mexicano el siglo pasado proporcionan atención médica al tope de su capacidad, con toda su eficiencia organizativa y operativa ya lucen rebasadas por la demanda, cuyo ritmo de crecimiento es mayor a la adecuación institucional. Otra dimensión muy aparte la tiene el IMSS-Bienestar, que opera con la infraestructura hospitalaria de cada entidad federativa que acordó con el gobierno federal la concentración de los servicios de salud. Un parámetro para ese movimiento puede ser el comparativo de servicios de salud entre las entidades incorporadas al IMSS-Bienestar y las gobernadas por la oposición que prefieren brindar servicios de salud directamente a la población gobernada, junto a los proporcionados por el IMSS y el ISSSTE a sus respectivos afiliados.

Institucionalmente, el IMSS-Bienestar en la entidad veracruzana proporciona servicios de salud a través de la red hospitalaria cedida por la Secretaría de Salud estatal, es decir, 60 hospitales y poco más de 800 Centros de Salud; su personal médico y paramédico es altamente competitivo, en no pocas ocasiones hacen “milagros” para subsanar deficiencias institucionales y procurar alivio al paciente. Quirófanos subutilizados, otros usados al extremo de descuidar medidas de profilaxis por el intenso ajetreo, equipo obsoleto o descompuesto, carencia de especialistas, sobrecarga a residentes, déficit de medicinas. Mayormente a cargo de los enfermos, son algunas de las acentuadas deficiencias en el IMSSS-Bienestar veracruzano. Al inicio aludimos a la asimetría de servicios entre las tres instituciones públicas que proporcionan servicios de salud: el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar, que por efectos del programa de Servicios de Salud Universal darían atención por igual. Preocupa porque sugiere la idea semejante a la de terminar con los ricos para que todos seamos pobres, en vez de mejorar las condiciones para que haya menos pobres. No se pone en tela de juicio la buena intención de este programa de Servicio Universal de Salud, pero ¿no sería mejor empezar por elevar la capacidad de respuesta institucional en el IMSS-Bienestar? Así, en vez de complicar aún más los servicios en el IMSS y en el ISSSTE, se contaría con un Sector Salud fortalecido con tres opciones con similar nivel de atención. La salud es primero, de allí que, junto a la seguridad pública y la educación, está entre las prioridades fundamentales del Estado Moderno.

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