LOS DILEMAS DE LA VEJEZ

PIENSO, LUEGO ESCRIBO

Cual tenaz cazador, salgo a la selva de concreto tras una buena presa, un personaje o una historia para diseccionarla y exhibirla, como hacen los atroces depredadores, que muestran sus trofeos, colgados en las paredes junto a la chimenea.

Son los días finales de octubre y los dos primeros de noviembre, la fiesta a los muertos, porque en la tierra mexicana, los muertos no asustan, al contrario, son motivo de burla y escarnio, la calaca me pela los dientes.

Por la banqueta del Palacio Municipal, camina un hombre mayor disfrazado de Catrín. Ese fantástico personaje inventado por José Guadalupe Posadas, la Calavera Garbancera, después transformada e inmortalizada por Diego Rivera en la popular Catrina.

Pero el venerable anciano parece no llevar la cara pintada y la vestimenta, para ser parte de la escenografía de la temporada de Días de Muertos, cargaba también un sombrero raído de palma, con el que iba solicitando a los que pasaban cerca, una ayuda económica.

Una postal novedosa del paisaje del pueblo, una expresión diferente de la indigencia, que se asoma con más frecuencia en fechas festivas o fines de semana, cuando es notable el aumento del turismo local y nacional. Un fenómeno social que se expande con prisa por el País, el abandono de familiares, especialmente viejos o ancianos, que son condenados a la soledad y precariedad. Se trata sin error, de un problema de la humanidad que habita este planeta. 

Es una dolorosa tendencia en el mundo. La pandemia que sacudió la humanidad al inicio de los años veintes, visibilizó con crudeza el envejecimiento de la población y los problemas que estaba generando sin alguna previsión considerada. Los sistemas de pensiones en quiebra o evidente crisis por limitaciones financieras o de infraestructura de salud, hicieron sospechar y salieron a relucir teorías conspiracionistas contra ese sector ya en triste condición de enfermedad y soledad.

El agravamiento ahora es notable en naciones con economías débiles o pobres, las cuales no tienen un sistema para mantener a los trabajadores en retiro o su carga creciente ha puesto en apuros a los gobiernos.

En algunos como México, desde hace algunos años se activaron programas de apoyo a ese grupo que no cuenta con seguridad social. Sin duda lo anterior no es moralmente cuestionable. Sin embargo, se apuntan frecuentemente factores que los enjuician y rechazan, su compleja operación que los hace asequibles a las prácticas de corrupción tradicionales, y principalmente, el uso clientelar y electorero. No obstante, también es contundente su impacto en las economías comunitarias y el bienestar de los beneficiarios.  Para la reflexión. Hasta la próxima.

Noviembre 2 de 2026

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.

Lo último

Ganó el Primer Nivel

Por: Fco. Tito Barquín.

Sheinbaum exige investigar contratos ligados a Taddei

En medio de los señalamientos por presuntas irregularidades en...

Ganó el Primer Nivel

Por: Fco. Tito Barquín.

INEGI: 58.1% de los mexicanos se siente inseguro en su ciudad

Por Miguel Ángel Cristiani

Son las elecciones “más importantes” de la historia: Trump

Por: Benjamín Domínguez Olmos