Sociedad catatónica

CAMALEÓN

Mientras desde el oficialismo se esfuerzan por hacernos creer que el pueblo de México es uno de los más felices del mundo, pese a que vivimos en un contexto social plagado de temores a causa de la violencia imperante en una extensión bastante grande del territorio nacional. No es para menos cuando se vive bajo el riesgo de la desaparición, el feminicidio, la extorsión, el desempleo y de la inminencia de una enfermedad para cuya cura la opción generalizada es un Sector Salud con deficiencias ya proclamadas desde las quejas del personal a su servicio. En realidad, en este país no estamos para el festejo porque se ciernen nubarrones de todo tipo, desde una economía cuyo bajo crecimiento no alcanza para satisfacer las demandas sociales de la población, hasta el bestial embate de la delincuencia organizada cuyo reto al gobierno demuestra hasta qué grado siente su poderío. La fuerte confrontación entre el gobierno y los grupos delincuenciales mantiene en permanente alerta a la sociedad mexicana, cuya impotencia se advierte en su baja capacidad de respuesta ante las injusticias y su nula participación para organizarse.  

Esta pequeña aldea de población multifacética que es la entidad veracruzana no está exenta de los problemas que aquejan al país, aquí también la población inhibe sus preocupaciones de índole social, quizás porque está decepcionada de quienes ofrecen mejoras colectivas a cambio de respaldo electoral. Una y otra vez reincide esperanzada en el “ahora sí” habrá seguridad pública, se dará fin a la violencia, la corrupción será cosa del pasado y los servicios de salud serán de los mejores del mundo. Sobre esto último hizo énfasis un gobierno de triste memoria, sin embargo, la violencia, la extorsión, la corrupción tomaron bríos mayores y los servicios de salud están en condiciones más precarias. Así lo ha manifestado el personal médico, paramédico y administrativo de los hospitales de Rio Blanco, Xalapa y Veracruz: carencia de insumos para laboratorio, equipo médico sin mantenimiento adecuado, desabasto de medicinas, cirugías diferidas son el centro de sus protestas. El domingo en Xalapa se manifestaron los del “Rafael Luci” y del Hospital Civil “Luís F. Nachón”, médicos, enfermeros y personal administrativo, lo hacen porque desean proporcionar un mejor servicio a la población demandante. Pero, ¡oh!  paradoja, la sociedad civil, la directamente interesada de recibir la cura de su salud, se mostró apática y hasta indiferente hacia la protesta dominical, catatónica según el parte médico. (la catatonía se caracteriza “por alteraciones graves del movimiento, la conducta y la respuesta al entorno, como inmovilidad, mutismo o agitación extrema”). Ni más ni menos.

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