La nueva “licencia” (cese de sus funciones) solicitada al Congreso del Estado de Sinaloa por parte del gobernador en funciones (por aproximadamente 27 horas) Rubén Rocha Moya, ha puesto en evidencia la división existente en la cúpula del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
La decisión de regresar al cargo que expresó Rocha Moya el pasado viernes 21 de agosto, de que fue una decisión personal, realmente ni él se la creyó y mucho menos los integrantes del medio político con experiencia, ya que esa acción tiene varias interpretaciones. Una, no muy creíble, la expresada por el ahora nuevamente gobernador con licencia; así como también que la atrevida y errónea decisión de regresar al cargo obedeciendo a quién varios de los integrantes del actual gobierno emanado de la erróneamente llamada cuarta transformación (4T)consideran su jefe, pues le siguen obedeciendo, entre otras.
Decisión que coincide con la forma en que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llevaba a cabo las acciones que tomaba, no muy analizadas y arrebatadamente, pues tenía todo el poder para hacerlo, las cuales por lógica tenían los resultados que se conocen de la mayor parte de estas, bástenos citar los fracasos como: la Megafarmacia, el Insabi, gas bienestar, Litio Mx y otras más.
Pero la actitud tomada por el ex gobernador sinaloense motivó de inmediato la reacción más fuerte que se conoce hasta la fecha de algunos de los integrantes de la 4T en su contra, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la titular de la Secretaria de Gobernación, la Fiscalía General de la República, la dirigencia nacional del partido Morena y algunos gobernadores y legisladores federales y locales, mostrando su apoyo a la Presidenta.
Apoyo que puede considerarse está fuera de lugar, ya que la decisión tomada por el presunto delincuente para las autoridades norteamericanas de quién solicitan su extradición al gobierno de México, en nada amenaza la posición que desempeña la señora Sheinbaum Pardo y a la administración pública federal que representa. A menos que los morenistas que han mostrado su apoyo, tengan conocimiento de alguna acción en el interior de la actual administración pública federal y su partido Morena que ponga en entredicho la posición presidencial.
Por el momento la clase política morenista está inmiscuida en una serie de situaciones de escándalo, propiciadas por ellos mismos, ya que ellos solos la han motivado como el penoso asunto de la estúpida carta enviada al presidente Donald Trump, por la cancelación de una visa a un simple ciudadano mexicano, el comportamiento erróneo de Rocha Moya, qué sorpresa guardada tendrán. Usted qué opina estimado lector. Hasta el viernes.


