PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Por Akiles Boy*
Los mexicanos cargamos con muchos estigmas, clichés y estereotipos, algunos son mitos, pero otros, son la pura realidad. Sucedió en un municipio cercano a la capital del Estado. Estanislao, traía desde hace rato, la preocupación de que su credencial del Instituto Nacional Electoral INE, ese año se vencería.
Estaba decidido a no dejar pasar más tiempo para tramitar el reemplazo. Viejas experiencias lo angustiaban. Descuido de vencimientos que le habían salido demasiado caros, no solo por la cuantía, sino por los contratiempos y dolores de cabeza que acarrean los trámites efectuados a última hora.
Esa mañana soleada de lunes, se había rasurado y arreglado el bigote. Pasaría a la peluquería a cortarse el pelo. Se había puesto la nueva camisa azul, regalo del Día del Padre. Al final de la compra cotidiana, con su bolsa y sombrero, se encaminó al Módulo de Atención del INE, que por suerte estaba a escasas dos cuadras del mercado.
Resuelto entró a la oficina habilitada en la plaza comercial. Una joven sonriente en la puerta, lo recibió con amabilidad y preguntó ¿qué trámite viene a hacer?. Le contestó, que su identificación tenía vencimiento en ese año y que necesitaría una nueva tarjeta.
Con gentileza, la empleada le dijo que su credencial todavía le serviría hasta el 31 de diciembre, a partir del 1 de enero del año venidero perdería su vigencia. Estanislao insistió en hacer el trámite ese día. Entonces lo pasaré con mi compañero para continuarlo, él le informará de los requisitos. Se dirigió al escritorio indicado.
Un joven lo recibió cordialmente ¡Sientese por favor!. Se sentó y a continuación le dijo, muéstreme su credencial. Con gusto, replicó, sacándola otra vez de su cartera y la entregó.
El joven la reviso, lo miró y dijo, señor, su credencial tiene vigencia hasta fin de año. Efectivamente, respondió Estanislao, pero quiero hace el trámite de reemplazo con oportunidad. No esperaré hasta la última hora. Ya he pecado de moroso y nunca han salido bien las cosas.
No se preocupe señor, el mexicano tiene fama de moroso, eso lo sabemos. Fíjese que por esos morosos muchos tenemos trabajo, porque hay temporadas de más actividad. Estanislao movió la cabeza en sentido negativo. No esperaba esa respuesta insensata y sin ningún ánimo para proponer un cambio de actitud, es decir, inhibir o desalentar esa práctica que frena o entorpece la actividad normal de los servicios y la administración. Porque sin duda, la gestión oportuna de los derechos y las obligaciones de los ciudadanos representa un valor de las sociedades avanzadas.
No era terquedad, era convicción. Estanislao con seguridad aseveró, joven si no hay problema proceda por favor. Está bien contestó, tome asiento en esa sala y lo llamarán para terminar el trámite.
La sala estaba vacía. Apenas iba a sentarse, cuando escucho su nombre. Cinthya, la misma que lo recibió a la entrada, lo atendió en esa parte del procedimiento. Llenar un formato en la computadora, tomar la fotografía y registrar las huellas digitales. Eso llevó quince minutos. Al final le entregaron un pequeño documento donde viene la fecha de entrega de la nueva tarjeta de identificación. La reflexión de este relato es “La vida siempre será más ligera, si la maleta que llevamos pesa menos”. Hasta la próxima.
Agosto 3 de 2026
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


