LA JUSTICIA. REPARACIÓN DE DAÑOS

PIENSO, LUEGO ESCRIBO

Por Akiles Boy*

Don Justino, integrante del grupo de adultos mayores y beneficiario de un programa social, se columpiaba plácidamente en una mecedora que tenía en el corredor de su casa. Pensaba en su vida ¿Cómo se vería en unos años más?. La artritis que padecía, le imponía condiciones y con dificultad caminaba a su parcela, una herencia familiar, donde en esos días florecía la caña de azúcar. Su esposa había muerto dos años antes y temía que pronto vinera por él. Habían procreado dos hijos, Irasema y Manuel, ambos eran profesionistas independientes en la ciudad.

Una de sus mayores preocupaciones era, ¿qué pasaría con su patrimonio? Lo dejaría como herencia a sus hijos o trataría de venderlo y guardar algo para sus últimos años, lo demás repartirlo entre sus hijos. Lo primero que vino a su cabeza, es que tendría que dejar un testamento. Ir con un notario público y hacer el trámite. Eso según le habían dicho, resultaba mucho mejor, que dejarlo al tiempo y morir con los bienes intestados. Que sus hijos debieran denunciar la sucesión intestamentaria ante un juzgado civil, significando más tiempo y gasto.

Le causaba angustia, nomás imaginar que sus hijos pasarían por los intrincados y tormentosos laberintos de los órganos de impartición de  justicia. Porque eso representaba para el campesino, entrar al ambiente del poder judicial, en el que reinan la corrupción y la impunidad. Uno de los mejores ejemplos de la descomposición institucional y también uno de los peor calificados por la sociedad. Es la sentencia popular inapelable. 

Justino se llevó las manos al rostro y se frotó con suavidad los ojos, después miró a un lado, ahí estaba echado Tizoc, su fiel guardián que lo observaba con parsimonia. Se agachó para acariciarlo, el perro reaccionó y movió su larga cola. En ese instante recordó que Irasema, el domingo que fue a visitarlo, le dijo que en la jornada electoral de junio, elegirían a los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también a  magistrados y jueces federales y estatales. La renovación de esos órganos de justicia, derivada de la reforma judicial aprobada por el Congreso de la Unión.

Una reforma necesaria y un viejo reclamo social, para hacer efectiva la justicia  y cumplir el mandamiento constitucional de que sea pronta y expedita. Por fin, la justicia, que parece ser un sueño para los mexicanos, sería una realidad. No será fácil, pero tampoco imposible. La tarea será de amplia duración y compleja. El camino para la aprobación de la reforma fue tortuoso, requirió de negociaciones e intenso diálogo entre las fuerzas políticas, con diferente ideología, intereses y visión del País. En este caso, el fin justificó los medios.

Otras luchas se libraron en la arena mediática, controversia, debate ríspido, desinformación, información falsa y una férrea oposición de los grupos más conservadores y beneficiarios de los históricos feudos y entramados de corrupción, que tenían secuestrado el poder judicial. Justino reflexiona en su mente de hombre de campo, sobre las dificultades del proceso que viene, el aterrizaje de la reforma. Primero la elección de los nuevos impartidores de la justicia mexicana.

Los ciudadanos deberán acudir a votar en las casillas previstas por el  Instituto Nacional Electoral INE, de acuerdo con un procedimiento que fue informado, a través de los medios de comunicación y la plataforma del mismo órgano electoral, mediante la cual se conocerá a los aspirantes, su trayectoria y de donde procede su postulación.

Posteriormente vendrán los resultados y la nueva composición de los órganos  judiciales. El proceso, advierte Justino, será lento y gradual, reconoce que este año, el de la elección y cambio de juzgadores, será el primer ejercicio. Habrá errores, deficiencias, carencias y problemas. Sin embargo, pecando de optimista, bien se podría pensar en una justicia con nuevo rostro un México, es decir un mejor sistema de justicia, y al mismo tiempo se estará dando al mundo, una lección de civilidad y estar en la ruta del desarrollo con bienestar y estabilidad social. En este País diariamente suceden buenas acciones, que hacen insignificante la nota roja de muchos medios de comunicación, empeñados en la guerra y la polarización, no en el bien común y la paz. Hasta la próxima.     

Mayo 4 de 2025

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.

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