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El agua, un problema social

Por: Alfredo Bielma Villanueva

La ciudad de Xalapa tiene un marco natural esplendoroso, adicionalmente, salvo las alteraciones por el cambio climático, su temperatura promedio anual es templada lo cual posibilita un entorno que contribuye a la mejor calidad de vida de sus habitantes. Las temperaturas calcinantes de ciudades costeras y de los llanos sotaventinos hacen de Xalapa un atractivo paraíso terrenal, aunque nada exento de problemas muy propios de la convivencia humana en países de deficiente infraestructura urbana como el nuestro. Su problemática social se acompaña con inseguridad, complicada movilidad urbana, escasez de agua para consumo humano, etc., tres de los grandes problemas estructurales que padece la ciudad capital de la entidad veracruzana. Para atender esos retos la administración municipal requiere del respaldo financiero del gobierno estatal y/o del federal, se explica por el crecimiento exponencial de la delincuencia, porque las vialidades de Xalapa son insuficientes para agilizar el exuberante número de unidades automotoras de la zona metropolitana que invade sus calles, y el ya muy complicado suministro de agua para consumo humano, a todas luces insuficiente. El reto es de proporciones formidable e imposible de enfrentarlo solo con recursos municipales, aunque debe reconocerse la gran actividad de la actual gestión municipal para mejorar calles y avenidas.Por ese contexto despertó poderosamente la atención ciudadana el anuncio de la gobernadora Rocío Nahle relativo a un posible acueducto para resolver el ya insuficiente suministro de agua a la población xalapeña. Por el momento nada para replicar las campanas, porque al parecer aún no existe un proyecto definido. Sin embargo, se toma como un compromiso gubernamental de una gestión pública en sus inicios y luego entonces tiene tiempo para llevarlo a cabo. Aun se recuerda aquel proyecto impulsado por Javier Duarte para traer agua del rio La Antigua, consistía en construir una represa hidroeléctrica a la altura de Jalcomulco para bombear el preciado líquido hacia la capital. Ese proyecto incluía la intención de corresponderle a Odebrecht supuestos “favore$ recibidos por Duarte y su antecesor. Afortunadamente esa ocurrencia no se concretó gracias a la movilización social de vecinos de Jalcomulco y la región para impedirlo, porque hubiera provocado un daño ecológico de dimensiones descomunales y colateralmente la población xalapeña quedaría supeditada al arbitrio de las tarifas por consumo de agua impuestas por la empresa concesionaria. Ese contrasentido de bombear hacia Xalapa desde aquella fuente de agua fue frustrado con el argumento de conseguir el suministro de agua en fuentes ubicadas en las faldas del Cofre de Perote. La gobernadora ya esbozó una posible solución, ojalá se convierta en proyecto y realidad para bien de Xalapa y la región.