Columnistas

México feliz, presidenta más popular, Kafka redivivo

Por: Alfredo Bielma Villanueva

CAMALEÓN

Wikipedia define: “El término kafkiano se usa en español para describir situaciones insólitas, por lo absurdas y angustiosas”, es en ese contexto conceptuoso donde sería apropiado encajar la supuesta encuesta relativa a un México cuya población se encuentra entre las más felices del planeta. De escatológico seguramente lo catalogaría Kafka, más aún Nietzsche, si conocieran las condiciones socioeconómicas del México contemporáneo: una juventud a la que se arrebató su sano ámbito de diversión, constreñida ahora convivir en espacios cerrados, casi ocultos, cuánta diferencia con las tardeadas veraniegas o las trasnochadoras discotecas de antaño; una permanente sensación de inseguridad de los angustiados padres cuyos hijos adolescentes comienzan a explorar su entorno, más allá de las paredes hogareñas. ¿Cómo sería posible sentir felicidad en ese tétrico escenario de inseguridad social? Cientos de miles de muertos por la violencia enquistada en el país, cientos de fosas clandestinas, miles de familias mexicanas que claman por encontrar a sus seres queridos desaparecidos, un contexto así no puede formar un entorno social en cuyo centro palpite la felicidad.

Pero el mundo está al revés, al menos así lo vemos desde México, porque en este país rebosante de felicidad donde la noticia de que su presidenta es “la mujer más poderosa del planeta”, y a la vez la presidenta más popular, asombra hasta a su feligresía. Porque los “otros datos” dicen que en este país donde gobierna por vez primera una mujer, el presidente antecesor la rodeó con colaboradores cuya obediencia y mando son compartidos, y no necesariamente en proporción equivalente porque todo indica que sus prioridades de mando y obediencia no están en Palacio de gobierno. ¿Cómo podría asumirse como “la más poderosa” cuando los resortes del poder ya no son (por ahora) monopolio del Poder Ejecutivo? La metamorfosis del sistema político mexicano ha tergiversado las relaciones de poder, porque ahora en MORENA, el partido en el gobierno, y no del gobierno, al parecer se conduce en una lógica muy aparte del gobierno; si no enfrente del gobierno, permea la percepción de que en la línea con la burocracia política ya no cabe la supeditación, no al menos como era la del PRI-gobierno. Quiérase o no, el PRI-gobierno creó las instituciones para fortalecer la democracia en México, esa estructura ya ha sido demolida, si será para mejorar aún no lo sabemos, aunque el costumbrismo de ver un@ presidente@ fuerte poco a poco va difuminándose.