El evangelista San Lucas presenta, en el texto de la continuación de las
bienaventuranzas, la invitación permanente para todas las personas de hacer
valer en todo momento la caridad y el bien antes que buscar que prevalezca el
odio y el rencor contra los demás: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los
que los odian” (6,27). Esta enseñanza será vigente en los campos social,
político, económico y cultural porque siempre se debe buscar el bien común
antes que los intereses personales para poder instaurar una sociedad en la que
reine la justicia y la paz social. Esta invitación es válida y vigente para los
ciudadanos de todos los tiempos.
“Amar al enemigo y hacer el bien al que provoca el mal” implica sobre todo el
trabajo fundamental para el desarrollo humano. Se trata concretamente de
contribuir siempre a la dignificación de la persona humana, a buscar su
realización con responsabilidad y empeño; en resumen, todos debemos
defender la vida desde la concepción hasta el último momento de la existencia
humana. Hay que implementar la paz social mediante la práctica continua de la
justicia para los más desvalidos y olvidados de México y Veracruz.
“Amar al enemigo y hacer el bien al que provoca el mal” significa también
buscar la promoción humana, para brindar a los pobres y marginados los
medios justos hasta lograr condiciones mejores de vida. Se trata, sobre todo,
de mejorar las condiciones de vida para los hermanos indígenas, los
discriminados, los despojados y los olvidados para que vivan mejor en nuestra
patria, que es de todos. Nadie puede escudarse bajo ninguna razón para dejar
de ser solidario y fraterno con los que más sufren por las condiciones
estructurales de injusticia y pobreza
UNA INVITACIÓN PARA TODOS
Por: Pbro. Juan Beristain de los Santos