PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Por Akiles Boy*
Federico, uno de los escribanos del pueblo, regresaba de un viaje de cuatro días. En ese tiempo las ideas se fugaron de su cabeza y la inspiración estaba ausente como otras veces. No es gracia del Señor ser escritor, se dijo, con seria preocupación, el compromiso de entregar sus textos no era un asunto pecuniario, sino la necesidad de una saludable terapia ocupacional y la manera de contribuir, con un granito,a ampliarlas opciones deinformación y cultura en la comunidad local y global. Tenía muy clara su decisión de no rendirse ante el fuerte oleaje de la desinformación y la retórica usada por los genios del marketing, que avasallan sin piedad a las audiencias delirantes de este siglo.
En ayuno voluntario y temporal de contenidos televisivos, por extremo cansancio, producido por la miserable programación, cargada de informativos con prevalencia de nota roja, que sin escrúpulos muestran los múltiples escenarios de violencia y caos de este País, en una notoria línea de contrasentido al discurso oficial.
Sensacionalismo y morbo atraen y atrapan más al público, poco importan los hechos y buenas acciones que a diario realizar muchos mexicanos, los cuales trabajan con gran voluntad, ética y honestidad, desarrollando un oficio o laborando en la iniciativa privada o en alguna institución pública. Los medios y las redes sociales dan mayor atención a las noticias que generan los carteles del narcotráfico o los grupos del crimen organizado, sin olvidar los transgresores comunes de la Ley.Solo es cuestión de verificarlo en los espacios noticiosos, la nota roja destaca en el guion.
Federico, un optimista sin remedio, no cree, ni le quitan el sueño, las teorías del fin del mundo y el caos sin final, que los pesimistas y escépticos difunden con absoluta seguridad, pero acepta, con sus reservas, el maniqueísmo y la argumentación sobre la condición humana y sus efectos positivos y negativos en la convivencia social. Su historia de vida le permite tener su propia perspectiva del tema. Pareciera simple misticismo en las redes sociales, pero es para reflexionar, el ser humano viene a este mundo a ser feliz, y en su amplio significado, implica servir y ayudar a los demás.
En ese sentido, la felicidad de la humanidad, vamos a dejarle en armonía y paz, es un fin o ideal, cuya importancia, se sitúa arriba de cualquier doctrina o ideología económica o política, incluso de cualquier objetivo materialista o imperialista, se trata de un asunto de valores, axiológico dijeran los filósofos. Por otra parte, es evidente, que desde hace muchos años, el mundo entró a una espiral de mayor inestabilidad y desorden, a partir de la pérdida o debilitamiento gradual e incesante de valores fundamentales como la ética y la moral. Algunos se refieren al proceso paulatino de deshumanización progresiva.
A la mitad de la tercera década de este siglo, Federico repara en la cantidad de focos rojos encendidos, que exhiben la fragilidad de la paz y las relaciones humanas en el planeta. Las guerras por territorios, por los mercados, por los recursos naturales, por mantener la supremacía, por ganar la carrera en el desarrollo tecnológico, por señalar algunos frentes de confrontación y crisis. Esos están causando el ambiente enrarecido y sofocante que deben soportar los demás habitantes de este nuestro único espacio por el momento. Solo queda que se anteponga la mesura, el sentido común, la idea de que juntos hacemos más y somos mejores, que la conservación o sobrevivencia es un tarea que nos incluye a todos y no solamente a los sabios y poderosos. Al final, Federico tiene la confianza de que en esa lucha de fuerzas, los buenos saldrán victoriosos. Hasta la próxima.
Febrero 21de 2025
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.