El gobierno de Panamá ha anunciado su intención de deportar a los migrantes que ingresen al país a través de la inhóspita selva del Darién, que se encuentra en la frontera con Colombia. El objetivo de esta medida es frenar la creciente ola migratoria de personas que buscan llegar a Estados Unidos.
Según Samira Gozaine, la directora nacional de Migración de Panamá, el gobierno planea aumentar gradualmente las deportaciones y expulsiones de migrantes que ingresen de manera irregular al país. Hasta la fecha, han cruzado el Darién más de 348,000 personas en lo que va del año, a pesar de las advertencias de Estados Unidos de que no permitirá la entrada a su territorio a quienes entren de manera irregular a Panamá.
A partir de ahora, las medidas para contener la migración irregular se aplicarán a todas las personas que permanezcan ilegalmente en el territorio panameño o tengan la intención de hacerlo. Para llevar a cabo estas deportaciones, el gobierno de Panamá está preparando aeronaves y contratando vuelos chárter.
El número de migrantes que ha ingresado a Panamá por el Darién este año ya supera en más de 100,000 la cifra de todo el año anterior, cuando 248,000 personas realizaron esta travesía, estableciendo un nuevo récord migratorio. En el último mes, un promedio de 2,500 a 3,000 migrantes llegan a Panamá diariamente desde Colombia.
Sin embargo, debido a limitaciones de recursos, el gobierno panameño no podrá llevar a cabo deportaciones masivas y se centrará en primer lugar en las personas con antecedentes penales. La población migrante está compuesta en su mayoría por venezolanos, haitianos, ecuatorianos y colombianos, así como asiáticos y africanos, en particular de Camerún.


