Abriendo Brecha
Aunque no se advierta nítidamente, algo está cambiando en México los últimos años. Luego de un período de más de 30 años manejado por los tecnócratas, con una visión muy simplista fundamentada en el ideario del dinero y las ganancias sin medida, empieza a percibirse una nueva mentalidad.
Un hecho que ha sido muy relevante para el país es que ha habido una transición pacífica, sin derramamiento de sangre y el tránsito entre las viejas ideas de un sistema que prácticamente ha colapsado y otro nuevo que pretende una concepción diferente de la vida.
Tan es así que algunos partidos políticos han empezado a modificar sus estatutos como ha sido el Partido Revolucionario Institucional, que luego de un vuelco que tuvo en 2012, que se desligó de su origen de centro izquierda para convertirse en un partido de extrema derecha, ahora ha vuelto a sus orígenes.
O por lo menos es lo que pretende la dirigencia partidista. El mismo Rubén Moreira, alto directivo del PRI, anunció en su cuenta de twitter que “le daban una patada al neoliberalismo, mismo que les habían impuesto”.
Estas palabras son significativas y habla de una tendencia y actitud que asumiría lo que había sido durante décadas el partido político más importante de la nación y que cuando había recuperado su liderazgo en el 2012, luego de dos sexenios panistas, lejos de reivindicarse en las causas sociales, tiró todo por la borda y se exhibió en su peor sexenio que haya vivido en toda su existencia.
Fue la peor cara que podría haber mostrado. Y es que fue una paradoja. Por un lado recuperó el poder perdido, gracias a que había sobrevivido un gran número de gobernadores y mantenido influencia en el Congreso de la Unión a través de sus diputados y senadores.
Pero ya habían perdido toda la conciencia. No hubo ni siquiera una voz que discrepara de las más criminales intenciones que habían llegado en ese nuevo sexenio.
Prueba de ello es que entregaron los recursos naturales de la nación a través de la aprobación de la reforma energética, impulsada por una soez maniobra de sobornos en la que también intervinieron empresas extranjeras como fue el caso de Odebrecht, la tristemente célebre empresa brasileña que contaminó con sus ilegales acciones a todo un continente.
Ahora, todo lo que huele a neoliberalismo es la expresión más sucia y discordante que se haya escuchado. Formaron parte de un recetario económico que sólo sirvió para hundir a las naciones que utilizaron ese método que únicamente ha comprobado su inutilidad social.
Fue como una especie de suicidio, alentado tal vez por el canto de las sirenas, por la búsqueda del enriquecimiento ilícito a través de malas conductas en la que sólo se beneficiaban unos cuantos.
¿Qué nación en plena conciencia, podría haber permitido que su principal industria, en este caso la petrolera, haya sido subastada a intereses extranjeros?. Si tomamos en cuenta que esta empresa ha sido durante muchas décadas la principal fuente de recursos del estado mexicano.
No hay una razón o argumento que validara ese tipo de decisiones. Únicamente las haría alguien que no se encontraba en sus cabales y que además no tenía ningún tipo de cuestionamiento de parte de los poderes legislativo y judicial.
No había muchas voces en discordancia, aunque desde luego no faltaron expresiones libres que denunciaran el atropello que se estaba haciendo contra México. Entre 2012 y 2018 se puede considerar que han sido una de las etapas más oscuras que haya vivido la nación.
Fue una pesadilla que parecía no tener final. Las noticias en los periódicos se convertirían en permanentes anuncios de venta de garaje, había una fiebre por la venta de todo, el petróleo, el recurso tan importante para el país, las concesiones de empresas para la exploración de pozos en aguas someras, principalmente.
En el sector eléctrico también había embates criminales. El sector privado, principalmente extranjero, se estaba apoderando del mercado –expresión muy socorrida entre los tecnócratas- arrasando los campos de cultivo en La Ventosa en Oaxaca para instalar las torres eólicas, a cambio de sumas irrisorias para los campesinos por arrendar la tierra.
Eran noticias inquietantes de todos los días. Una verdadera pesadilla. El país se estaba dirigiendo hacia su autodestrucción, al seguirse concentrando la riqueza en unas cuantas manos.
Bueno, al final de cuentas, esto llegó a un extremo que provocó llegar a enorme desigualdad en el país. Y esto provocó también que en 2018 la gente se volcara a las urnas para desterrar un régimen que ya había abusado en un extremo sin límites.
Es por ello que ahora hay manifestaciones muy claras de que el neoliberalismo fue un lastre para México. Y en todas las naciones en que ha sido impuesto. Y también se observa que hay indicios de unidad, de agruparse y luchar por un país en donde es necesario contar con la suma de todos los sectores.
A la ríspida relación que había caracterizado los primeros años de un nuevo gobierno, ahora se observan intenciones de pactar, de acordar y de unirse para lograr un solo propósito. Y ese fin tiene que ser México, donde los beneficios tienen que permear principalmente a la sociedad.
¡Y hasta la próxima!