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La paradoja de la gran comunicación

Por: Héctor Saldierna

Abriendo Brecha

Es paradójico que en plena siglo XXI y con una excelencia en la comunicación es cuando hay más dificultades para que los seres humanos se conecten entre sí. Con la pandemia, a la par que se han incrementado los medios digitales, resulta que es muy problemático establecer una eficiente comunicación.

Hay que mencionar las necesidades de hablar a centros de educación o instituciones hospitalarias para percatarse que es un problema que alguien conteste al otro lado de la línea.

Es verdad que los tiempos cambian. Para eso está el Whats App para comunicarse. Pero basta que no funcione uno de los dos actores del proceso de comunicación para que no haya éxito en la recepción del mensaje.

Desde la antigüedad hasta los tiempos en que se empezó a estudiar la comunicación científica, los especialistas consideran que la mejor forma de comunicarse es de persona a persona. Es un método infalible que no tiene manera de fallar.

Sin embargo, cuando entra un intermediario, llámase lo que se quiera y que es el medio para la comunicación, ahí es donde suele generarse la confusión o el fracaso en la llegada del mensaje.

Los números fijos que son los teléfonos más usuales en el proceso actual de comunicación han sido relegados de parte de la gran mayoría. Ahora funciona en todo su esplendor el celular, que a final de cuentas se trata de un número privado al cual no se tiene acceso inmediato.

Y sí se trata de una institución, entonces la problemática se incrementa sensiblemente. Las llamadas de emergencia o urgencia, suelen tener problemas cuando  no se contestan.  Y lo regular es que no se contesten.

Sería importante que la autoridad estableciera ciertas normativas para que los teléfonos oficiales sean necesariamente contestados, principalmente en hospitales. Cuando un familiar desea comunicarse para saber el estado de salud de su paciente, entonces no tiene la mínima opción de obtener esa valiosa información.

Hablamos por supuesto de los tres órdenes de gobierno. Es importante que se emita un decreto u obligación para que los teléfonos fijos sean contestados obligatoriamente.

Por eso es que en plena época de la gran comunicación, resulta una decepción entender que no es así. Creo que era mejor que antes en tal sentido de concebir ahora la comunicación.

Sí, los tiempos cambian, suele ser la respuesta cotidiana. Y suelen agregar que todo es por mensaje. Es verdad también, pero cuando hay urgencias, se desea conocer una respuesta lo más inmediata posible.

LA VACUNACIÓN

Sigue avanzando la vacunación en el país. Ya se ha aplicado el biológico a 46 millones de mexicanos y nuestro país se encuentre entre las primeras nueve naciones del orbe en vacunar a la población. Esa cantidad representa casi el 40 por ciento de la población, estimando 126 millones de mexicanos.

Ahora están por vacunarse las personas de 30 a 39 años y ya se comunicó que también podrán vacunarse a las personas mayores de 18 años. Esto quiere decir que se ha incrementado la inoculación del biológico, con lo que hay la posibilidad que siga avanzando en buen paso la vacunación del mayor número de personas en el país.

LA CFE Y EL APAGÓN

Ya se ha hecho costumbre que cualquier crítica hacia el gobierno se utilice el término de expertos. Es decir, cuando se enfoca una crítica, se respalda en el término que los expertos dicen.  Es decir, la verdad absoluta tiene que ver con la temática que los opinantes son expertos.

Viene a colación porque en el apagón que se generó hace meses en el estado de Tamaulipas, los expertos salieron a los medios de comunicación para culpar a  la paraestatal.

La respuesta, más pronto que en otras ocasiones, fue a través de otro experto, en este caso, el Ing. Ricardo Mota Palomino, un catedrático del Instituto Politécnico Nacional, que emitió argumentos sobre tal problemática en donde no tuvo que ver la paraestatal.

Pero así están las cosas en la comunicación de hoy en día. Ya no existen los nombres de las fuentes que validaban una opinión o un criterio sobre un tema determinado, sino que suelen endosarlo a x personaje, bajo el anonimato, que a final de cuentas se prestan a las falacias.

Es como una copia hacia el periodismo norteamericano que es muy común que mencionen, sobre una información, a un vocero, sin dar siquiera el nombre o una mayor referencia que garantice la seriedad y confiabilidad del mensaje.

¡Y hasta la próxima!