DE PRIMERA MANO
Taddei, la cama está tendida
*Contratos simulados, choferes “fantasma” y un ¿proveedor? en la fiesta de cumpleaños
*El INE, en riesgo real a meses de 2027
*¿Fuego amigo o enemigo? Arturo Chávez, en la antesala
En este espacio dimos cuenta, desde agosto, de la propuesta que Rosario Robles Berlanga se llevó de su visita a Xalapa, el juicio político en contra de Guadalupe Taddei Zavala.
Advertimos entonces que difícilmente prosperaría en San Lázaro, con una mayoría morenista dispuesta a blindar a la consejera presidenta, hoy el escenario es otro, pero la conclusión se parece: el juicio político muy probablemente llegue tarde.
No porque la acusación carezca de sustento, sino porque los hechos corren más rápido que cualquier sección instructora, la salida de Taddei no es ya una hipótesis; es -debe ser-, inminente.
Los hechos son demoledores, la Auditoría Superior de la Federación, en la revisión de la Cuenta Pública 2024, documentó que el INE pagó 63.2 millones de pesos a Comercializadora JVLY por producir y distribuir materiales electorales, y que esta empresa, apenas recibió el dinero, lo transfirió casi íntegro a nueve empresas y una persona física sin relación alguna con el instituto.
Peor aún, en esa licitación JVLY, Cajas Graf y Corporativo Zeg compartían representantes, la UIF lo llama por su nombre: simulación de competencia.
La ASF emitió un pliego de observaciones por el monto completo.
No es un caso aislado; es un patrón. Publicaciones periodísticas han reconstruido y documentado una estela que incluye a Bell-Krom, contratada por 20.9 millones para fabricar 25 mil 302 chalecos, que terminó subcontratando a ocho talleres que en un mes entregaron 600 piezas; a Element Telecom, que no entregó los 33 mil teléfonos del PREP en un contrato de 170 millones que hubo que rescindir para correr a Telcel; una licitación de credenciales por mil 173 millones con un requisito, una planta en Querétaro, que sólo cumplía una empresa; 227 millones para convertir instalaciones en búnker, adjudicados a una firma ligada a un exfuncionario penitenciario de los tiempos de Genaro García Luna; y casi 197 millones por adjudicación directa a Cajas Graf para la elección judicial.
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Y luego está lo personal, que es donde la consejera presidenta ya no tiene explicación posible, el empresario José Alfredo Hernández Casillas, a quien la UIF investiga desde 2023 por una red de siete empresas proveedoras del INE y de órganos locales, con unas 70 cuentas bancarias bloqueadas, estuvo en la fiesta del cumpleaños 62 de Taddei, el 26 de junio de 2025.
Su chofer en nómina, Jonathan Navarrete Torres, con un sueldo de 45 mil 765 pesos mensuales, aparece como apoderado de Corporativo Zeg y su exdirector de Administración, Octavio García González, fue representante legal de Cajas Graf y Zeg antes de que ella lo nombrara.
¿La respuesta? Un mensaje sin preguntas. Taddei leyó su posicionamiento ante la prensa, en lo que llamaron “conferencia de prensa”, pero sin espacio para cuestionamientos y con un grupo de funcionarios del INE afines a ella, detrás suyo como muestra de respaldo, culpó a los partidos de querer “desestabilizar” al instituto rumbo a 2027 y juró sobre la Biblia que no tiene “empresas favoritas”.
Nunca aclaró su relación con Hernández Casillas, de quien es un secreto a voces en los pasillos del INE, que mantiene una relación “más allá de lo profesional” y de lo que hay evidencia gráfica.
Echarle la culpa al mensajero es el recurso de quien ya no tiene defensa.
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El problema trasciende a Tadde, pues el INE es mucho más que una oficina con presupuesto de entre 15 mil y 25 mil millones de pesos al año.
Nació como IFE en 1990, de las cenizas de la “caída del sistema” de 1988 (que operó por ciuerto el exdirector de CFE de López Obrador, Manuel Bartlett); se ciudadanizó en 1996, cuando el gobierno dejó de presidir la organización de sus propias elecciones; hizo posible que en 1997 el PRI perdiera la mayoría en la Cámara y que en el 2000 llegara la alternancia; y en 2014 se transformó en el INE.
Su historia es, literalmente, la historia de la democracia mexicana, por eso el instituto debe ser rescatado, y rescatarlo pasa hoy por la salida de quien lo ha convertido en un mercado de proveedores y negocio personal.
Ahora, la pregunta incómoda. Taddei llegó en 2023 por la vía de la tómbola, impulsada por la mayoría oficialista, y siempre fue identificada con la Cuarta Transformación; su parentela tiene acomodo en gobiernos morenistas, empezando por su sobrino Pablo Taddei, a quien el obradorismo puso al frente de LitioMx, y su gestión fue vista como dócil frente al oficialismo, desde la elección judicial hasta las campañas anticipadas sin sanción ni manifestación alguna.
No le faltaba protección política. Le sobraban relaciones peligrosas.
Por eso llama la atención quién la está soltando; no sólo la oposición pide su cabeza; el mismo presidente del Senado, el morenista del Grupo Texcoco Higinio Martínez, exige que se investigue y sancione.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum se sumó a los comentarios en el sentido de que era conveniente aclarar las versiones de actos ilegales y la presencia de gestores de proveedores en la nómina del INE.
En el lenguaje de Palacio, eso no es un respaldo; es una despedida, Taddei se les salió del huacal.
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Para documentar el optimismo… aquí entra en escena Arturo Manuel Chávez López, que llegó al Consejo General en abril de este año desde la dirección de Talleres Gráficos de México, el organismo de Gobernación que, precisamente, imprime boletas y forma parte del ecosistema de materiales electorales.
Fue colaborador de Sheinbaum cuando ella gobernó Tlalpan y su asesor en Regulación y Políticas Públicas cuando fue jefa de Gobierno, es parte del bloque de consejeros que arropó a Taddei en su conferencia; pero él mismo, semanas antes, negó pertenecer a ese bloque y advirtió que la presidencia del INE no puede estar secuestrada por una mayoría o por una sola persona, una toma de distancia que hoy se lee distinto.
Queda la duda, y es legítima, ¿fueron los propios correligionarios de Taddei quienes -literalmente- le tendieron la cama?
Las investigaciones de la UIF, dependencia del gobierno federal, llevan años abiertas; la información sobre cuentas bloqueadas, choferes y fiestas no cayó del cielo.
Si el guión es sacarla de la jugada para instalar a un perfil absolutamente entregado a la causa de Morena, como Chávez, el remedio sería peor que la enfermedad, se cambiaría a una presidenta capturada por proveedores, enmarañada en “relaciones peligrosas”, por un presidente capturado por el poder.
Rosario Robles tiene razón en el diagnóstico, el juicio político, sin embargo, llegará cuando Taddei ya se haya ido.
Lo que no puede llegar tarde es la defensa del INE.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com

