CAMALEÓN
Un hombre de la experiencia política de Andrés Manuel López obrador acumula capacidad para otear desde lejos cuando se presentan circunstancias nada favorables para si entorno, porque mucho de lo recientemente ocurrido en el país contiene ingredientes que pudieran alertarlo acerca de potenciales riesgos que pudieran afectarlo. Su aparición pública con el pretexto de la presentación de un libro de su autoría es señal de su nerviosismo, porque lo hace precisamente cuando la atención de la opinión pública nacional está concentrada en los antecedentes nada claros de su hijo Andrés Manuel López Beltrán. Las causas de su aparición pública señalan hacia la protección de su hijo. Aunque en el contexto actual pudieran combinarse con su inconformidad sobre cómo fueron resueltas algunas candidaturas al gobierno de las 17 entidades donde habrá relevo de gobernadores porque algunas de sus propuestas no fueron escuchadas. Por supuesto, AMLO está lejos de ser un moderno Cincinato, no obstante, al ser un factor de poder, sus movimientos alteran cualquier circunstancia política.
AMLO aparece con una retórica clásica, empleada por todo líder populista que se respete: “Claudia Sheinbaum es la mejor presidenta del mundo”, y a continuación, describe supuestos logros de su proyecto de gobierno, al destacar haber sacado de la pobreza a amplios sectores de la población para engrosar la clase media de este país. Ese subterfugio es un clásico sofisma porque la dispersión presupuestal entre sectores de la población ha elevado la calidad de vida de muchos mexicanos, y simplistamente lo califica como un éxito de desarrollo económico. Obviamente es propaganda política, porque para medir la pobreza multidimensional únicamente por el ingreso es insuficiente sin medir la atención de servicios de salud, la oportunidad para la educación y el acceso a los servicios públicos juega papel central. Un dato importante delata la intención de desviar la atención pública hacia temas ajenos a su entorno se revela al acusar a Cármen Aristegui de ser vocera de la derecha y calificarla de neofascista, hasta esa instancia se llega cuando la lumbre está llegando a los aparejos.

