CAMALEÓN
Aquel utópico sueño de alcanzar niveles de atención en la salud pública equiparables al existente en los Países Bajos quedó en un cuento de noche de verano, protagonizado estelarmente por quien en ese entonces desempeñaba el cargo de presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, cuyo significativo legado a la posteridad de su mandato incluye pesado fardo económico, financiero, político y social, reflejados en un alarmante crecimiento de la deuda pública, inseguridad pública al tope, estancamiento económico, educación pública reprobada y un Sistema de Salud resquebrajado, remotamente ubicado de aquel malogrado sueño de ser convertido en “uno de los mejores del mundo”. Con ese estrambótico legado una figura pública difícilmente podría aspirar a ser calificado entre los padres de la patria. Por el contrario, la realidad mexicana se está encargando de develar lo que la retórica encubrió.
Obviamente, damos por hecho que quisimos llegar a Dinamarca por tren, y que por si no bastara ni el Tren Maya ni el del Istmo tienen en su itinerario esa ruta. Durante los seis años del mandato presidencial 2018-2024 el desbarajuste se adueñó del Sector Salud, el desajuste en la adquisición de medicamentos e insumos médicos fue fenomenal a partir de 2019, y el poco medicamento de que se dispuso no llegaba a los hospitales porque su distribución se desquició, el argumentó en contrario fue el de la “conjura de los conservadores” contra el gobierno. La pandemia agravó la situación, pero sirvió “como anillo al dedo” para justificar las deficiencias, aunque el registro histórico señala que a partir de 2019 comenzaron a desdibujarse los programas de vacunación que México implementaba y era reconocido por la Organización Mundial de la Salud OMS) y la Panamericana (OPS), porque la inmunización infantil bajó su cobertura, con la consecuencia actual de un rebrote de sarampión que ha cobrado víctimas mortales, y en la entidad veracruzana se acentuó en el Centro Estatal de Cancerología (CECAM) con múltiples casos de sarampión detectados hace ya un mes, pero mantenidos en sigilo hasta que se manifestaron en la muerte de una menor y en personal infectado. Las implicaciones del caso obligaron a la presencia del secretario de Salud federal, David Kershenobich, quien se apersonó en el CECAN el 15 del mes en curso, en una reunión en la que por cierto no estuvo presente el responsable del IMSS-Bienestar, Ramos Alor. “Ya éramos mucho cuando parió la abuela”, canta sabio refrán llanero.


