Gobierno sin frenos ni contrapesos

CAMALEÓN

La definición del Sistema Político Mexicano por Vargas Llosa evocando una “dictadura perfecta” no estaba errada, porque tal sucede cuando un gobierno no enfrenta la resistencia de contrapesos que lo limiten. Fue el caso de la presidencia imperial, cuyo único contrapeso fueron las circunstancias generadas por una cada vez más exigente presión social, que aprovecharon los opositores políticos para exigir cambios de apertura democrática. Por convicción o por conveniencia los gobiernos fueron cediendo ante las propuestas de la oposición política de crear órganos autónomos que sirvieran de frenos y contrapesos a la esfera gubernamental. Así fueron surgiendo paulatinamente el IFE, la autonomía del Banco de México, el CONEVAL, el INEGI, la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información, etc. La existencia e implementación de esos órganos autónomos servían como reguladores de la función pública. El Poder Judicial tenía relativa autonomía respecto de los otros dos poderes. El Poder Legislativo fue espacio de negociaciones para los acuerdos de interés nacional, no había dominio absoluto de una bancada sobre lss otrss.

 Aquello fue producto de una evolución política de largo tiraje, en ese contexto la democracia mexicana comenzaba a dar sus primeros pasos. Pero, justamente porque en una democracia el número decide, a partir de 2018 la población mexicana decidió buscar opciones diferentes a las propuestas tradicionales del PRI y del PAN, y se decidió por la esperanza implícita en las propuestas de un líder carismático que ofrecía terminar con la corrupción, pacificar al país, un sistema de salud de los mejores del mundo, las fuerzas armadas en sus cuarteles, un crecimiento económico a un ritmo del 4 por ciento. Esas engañadoras propuestas embaucaron a la población mexicana para inclinar su voluntad electoral mayoritaria a quien apodaban “El Peje”. Andrés Manuel López Obrador ganó por abrumadora mayoría la elección de 2018, fue presidente de México, y aún sin cumplir con sus ofrecimientos ha logrado instalar un proyecto de nación de cuyos resultados no se observan frutos halagüeños: la violencia e inseguridad permanecen, la corrupción elevó sus decibeles, el sector salud está a la deriva, las fuerzas armadas patrullan las calles, el crecimiento económico no aparece, y los órganos autónomos han desaparecidos. Históricamente parece que en México solo hemos brincado para caer en el mismo sitio. La dictadura perfecta solo cambió de atuendo.        

Lo último

Inició este lunes 19 el registro para las pensiones de Adultos Mayores y Mujeres Bienestar

La Secretaría de Bienestar publicó el calendario de registro...

Continuarán las lluvias intensas durante los próximos días en el norte y sur de la entidad

Las lluvias intensas continuarán afectando a Veracruz durante los...

¿Y Pepe Yunes?

Por: Alfredo Bielma Villanueva

Entre el algoritmo y el 666

Por: Jesús Castañeda Nevarez

¿Y Pepe Yunes?

Por: Alfredo Bielma Villanueva

Entre el algoritmo y el 666

Por: Jesús Castañeda Nevarez

La crisis del docente frente a la inteligencia artificial

Por: Carlos A. Luna Escudero

“En Veracruz hay gobernadora para todo el sexenio”: Ahued

Por: Benjamín Domínguez Olmos