No hay ninguna garantía de protección a periodistas en Veracruz

Prosa aprisa

Hace 14 días, prácticamente a la vista de todos, pues quedó un video como testigo, fue secuestrada en su propio domicilio en Nanchital la directora del medio Pulso Informativo del Sureste, Roxana Berenice Guzmán Ramírez. El jueves pasado fue asesinado en Poza Rica el reportero Luis Ángel López Valdez, del periódico digital Vanguardia de Veracruz. Y el viernes pasado, en Xalapa, saquearon la casa del columnista Édgar Hernández, autor de la columna Línea Caliente, de línea crítica.

Los tres casos, pero no los únicos en este año, se dieron en el mes dedicado a celebrar en México (aunque en mucho esa celebración ya perdió su esencia) el Día de la Libertad de Prensa o de Expresión, aunque el 8 de enero pasado, también en Poza Rica, fue asesinado el reportero Carlos Ramírez Castro. Antes, el 6 de diciembre había sido saqueado en Xalapa el domicilio particular del periodista Melitón Morales Domínguez, entonces dirigente de una agrupación de compañeros, y el 24 de ese mes y año fue detenido en Coatzacoalcos el reportero Rafael Lafita León al que la Fiscalía acusó de ¡terrorismo!, lo que desaprobó la propia presidenta Sheinbaum.

El panorama es preocupante para quienes ejercemos el periodismo, además porque hay una autoridad ausente y también rebasada por la delincuencia, cuando no los delincuentes están dentro de las mismas corporaciones que se supone nos deben brindar seguridad a todos los veracruzanos. De todos los casos que menciono líneas arriba no hay resultado de alguna investigación, si es que se ha hecho alguna, y menos algún responsable identificado y detenido y castigado.

Nunca antes fue tan peligroso hacer periodismo en el estado

El periodismo, pues, en Veracruz, se ejerce a la buena de Dios y no se ve protección alguna que garantice la seguridad de quienes sirven a la sociedad informando. En especial los compañeros que aun con todo el riesgo que corren cubren la fuente policíaca, salen a trabajar, pero nunca saben si van a regresar con vida a sus hogares. Nunca como ahora el periodismo fue tan peligroso para ejercerse en el estado. Sin embargo, puede más el deber y la vocación y no dejan de cumplir con su tarea.

¿Qué hacer? En medio de la situación, se cuestiona el papel de la Comisión Estatal para la Atención y la Protección de los Periodistas (CEAPP). El recién victimado López Valdez tenía protección del organismo, reveló la fiscal general del estado, Lizbeth Aurelia Jiménez. ¿Sirvió de algo? Cuando se creó, en el gobierno de Javier Duarte, la intención era buena. Se trataba de dotar al gremio de un mecanismo autónomo, constituido en su mayoría por periodistas, es decir, de periodistas que buscaran proteger a sus compañeros periodistas.

La CEAPP ya no tiene razón de ser

Creo que hoy ya no tiene caso volver la vista atrás sino mirar hacia adelante. En mi opinión, ya prácticamente no tiene razón de ser, tanto porque tiene un presupuesto muy limitado, con la intención del gobierno siempre a reducirlo, como porque si las propias policías e instituciones encargadas de brindar seguridad y hacer justicia están totalmente rebasadas por la delincuencia, o a veces en contubernio con los propios delincuentes, entonces por más CEAPPs que haya o se creen, nunca se va a garantizar seguridad alguna para nadie.

Que yo sepa, hoy es más un organismo burocrático, en el que la mayor parte del presupuesto se va en pago de nómina al personal, y unos cuantos integrantes ganan bien, un sueldo más que decoroso, incluidos el presidente y el secretario ejecutivo. Hasta donde me quedé, a los comisionados integrantes del pleno, representantes de medios, del gremio y de una institución académica, tienen o tenían una compensación de 8 mil pesos mensuales.

Da la idea de que está al servicio del Gobierno

Y creo que como nunca antes también, hoy la Comisión ha perdido credibilidad o está bajo sospecha de estar al servicio del gobierno. El presidente, Luis Ramírez Baqueiro, está en todo su derecho de practicar el tipo de periodismo que quiera, pero, como en su momento lo hizo una antecesora suya en el cargo, Ana Laura Pérez Mendoza, debió haber renunciado a sus medios para tener una actuación imparcial, autónoma. Era lo éticamente correcto. Ana Laura se separó del diario Notiver y cumplió con un gran papel.

Ramírez Baqueiro es, por decirlo de alguna manera, el entrevistador oficial en la radio de la gobernadora Rocío Nahle y en sus columnas le quema incienso. Repito que está en todo su derecho de hacerlo si ese es su gusto y es respetable, pero compromete la credibilidad y la autonomía de la CEAPP, de la que también es presidente.

Tristemente, el organismo ya no garantiza ninguna protección, y publicar algún boletín de prensa o algún posicionamiento no sirve de nada. En realidad, si la fiscalía deveras cumpliera con su deber, si las policías deveras estuvieran para proteger a los veracruzanos en sus bienes y en sus personas, no habría necesidad de organismos creados por el propio gobierno, pues todos estaríamos y viviríamos con la tranquilidad de sentirnos seguros. Pero, repito, el Estado está ausente y también rebasado por la delincuencia.

Jucopo del Congreso local y senador cuestionan el papel del organismo

Dentro de todo, no dejó de sorprender, al menos en mi caso, que el propio presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, diputado Esteban Bautista Hernández, como el senador Manuel Huerta, ambos de Morena, cuestionaran el papel del organismo. El presidente de la Jucopo tiene la autoridad para cuestionar pues fue el Congreso el que expidió los nombramientos.

El diputado anunció que será llamado a comparecer Ramírez Baqueiro para que rinda cuentas sobre los mecanismos de protección, ya que no estarían funcionando. Dijo que tendría que rendir cuentas sobre cómo han estado usando los recursos, toda vez que la queja recurrente de los periodistas es que en el organismo les dicen que nunca tienen dinero.

Lamentó el asesinato del periodista Luis Ángel López. “Lamentamos lo que pasó, porque ningún ser humano puede acabar su vida de esa forma… claro (que comparezca) por tratarse de un tema de interés general y, sobre todo, de la vida de una persona”.

El senador Huerta, por su parte, dijo que debe hacerse justicia en el caso del periodista de Poza Rica y celebró que el Congreso local revise el papel de la CEAPP, que “la verdad, ha dejado mucho qué desear… porque así no sirve de nada”.

La Fiscalía tiene su propia área de atención a periodistas

Y se les pasó algo. ¿Saben que la Fiscalía General del Estado cuenta con una Dirección de Atención a Periodistas y/o Comunicadores? Esta área centraliza las gestiones de apoyo, investigación y seguimiento en casos de agresiones o amenazas contra comunicadores. O sea, se duplica el trabajo con la CEAPP, porque al final el organismo se tiene que apoyar en esa Dirección, aunque, a decir verdad, hasta ahora tampoco se ha visto que sirva de algo, o para algo.

No es fácil, pero los viejos reporteros y periodistas aprendimos muy bien que no hay mejor protocolo de protección que el que nosotros mismos nos creamos y con el que actuamos. En mi caso, si me sucediera, del primero que sospecharía sería del policía que pusieran dizque a protegerme. Y también, que no hay que bajar la guardia, estar conscientes siempre, de antemano, que el nuestro es un oficio y una profesión de riesgo. Nunca me quejé ni me quejo, pero en el gobierno de Cuitláhuac García todos los días intentaron tirarnos nuestro medio digital, Referente, que opero con mis hijos. Lo lograron muchas veces, alguna vez por buen tiempo al grado que lograron desaparecer todo nuestro historial, aunque nos quedó el recurso de Facebook. Pero nunca nos rendimos. Nos hicimos más fuertes, o nos hicieron más fuertes.

A Édgar Hernández, mi solidaridad, como en su momento se la expresé a Melitón Morales, así como a los familiares de Luis Ángel. Y mis deseos de que Roxana aparezca viva.

Nacho Domínguez, una sentida pérdida

A Ignacio Nacho Domínguez lo conocí jovencito, cuando llegó al Diario de Xalapa a mediados de los años setenta. Lo hizo casi al mismo tiempo que otro compañero, que por fortuna vive: Francisco Paco Urbina. Era el director el señor Rubén Pabello Acosta y el subdirector el periodista Froylán Flores Cancela. El Diario era entonces el periódico político más influyente del estado, que solo rivalizaba con El Dictamen, un referente en la historia del periodismo en México.

Se trabajaba entonces por fuentes. Nacho Domínguez fue asignado a la fuente agraria, entonces de gran importancia, porque el sector agrario era uno de los tres pilares del PRI y la Liga Agraria tenía vida y mucha relevancia. Nachito, como también le decíamos, de hecho, llenó el hueco que dejó a su salida del periódico un viejo reportero que había dado vida a la fuente agraria: Herminio Ortiz, quien escribió y puso de moda la columna “Área Rural” sobre personajes del campo, que a veces la hacía tan extensa, lo que no era común entonces, por lo que se le conocía también como “Hectárea Rural”.

Yo emigré del Diario y Nacho ahí siguió por muchos años. Con el tiempo también salió y fundó su propio medio, Tinta Verde, igual y siempre dedicada al sector agrario. Fue un gran ser humano, un gran compañero. Su partida, el viernes, me llegó. Con el paso de los años él se seguía ocupando de los productos del campo, pero que comprábamos en el mercado sobre ruedas del mercado San José, en Xalapa, los jueves, donde nos daba gusto encontrarnos de nuevo. Con él se fue parte de nuestro pasado periodístico mutuo. Descanse en paz. Mis deseos de pronta resignación a sus familiares.

La maestra editora Magda Cabrera falleció, pero nos deja un gran legado

Ya casi a la media noche del sábado, mientras regresaba a Xalapa, me llegó otra triste noticia: acababa de fallecer la maestra Magdalena Magda Cabrera Hernández, quien hasta el último día de su vida fue la coordinadora de los editores (de libros) de la Dirección Editorial de la Universidad Veracruzana. Igual, me impactó y me puso triste. Fuimos compañeros de generación en la Facultad de Letras Españolas de la UV y luego compañeros en la Editorial de la máxima casa de estudios.

De su amor y entrega por el trabajo habla el hecho de que habiéndose podido jubilar 14 años atrás, decidió seguir haciendo libros, editando libros de las más diversas disciplinas y de los más variados autores sobre todo de la UV, por lo que, aunque físicamente ya no está, su huella quedó para siempre y sigue presente en cientos de obras, que algunas llevan nuestros nombres en el colofón como responsables de la edición, pero en realidad atrás de nosotros siempre estuvo ella.

Deja un gran vacío entre nosotros y un hueco que va a costar trabajo llenar en la Editorial. Su esposo, sus hijas, sus familiares deben sentirse orgullosos de ella. Segurísimo estoy que la familia editorial lo está. Descanse en paz.

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