CAMALEÓN
Para unos la elección de Ernestina Godoy por el senado para ocupar la fiscalía general fue una simulación porque en los hechos ella ya estaba realizando funciones adherentes a ese cargo. Para otros, fue un buen intento de apegarse a los lineamientos legales establecidos para el caso al registrar 43 aspirantes al cargo de fiscal general, depurar esa lista para reducirla a 10 y en ultima instancia esperar la terna propuesta por la presidenta Sheinbaum, integrada por María Zarza, Maribel Bojorges y “la tapada”, Ernestina Godoy, quien fue la elegida por el senado. Como haya sido, Gertz Manero ya es historia y en su lugar ahora se encuentra un elemento genuinamente afín a la presidenta, con antecedentes de haber hecho una eficiente mancuerna con el secretario de Seguridad, García Harfuch, en el gobierno de la CDMX que presidió la ahora presidenta.
El relevo de Gertz Manero levantó especulaciones, adobadas después por la aparición de AMLO en un video para promocionar un libro de su autoría. Levantó polvo porque reactivó la percepción acerca de un doble mando político en el país. Pero en realidad, significa un refuerzo oportuno para la presidenta porque se agencia una función de estratégica importancia. Ese fue un movimiento que pudiera generar un efecto multiplicador para otros cambios. Ya lo comentamos antes, no es cómoda la posición de Claudia Sheinbaum porque enfrenta al prurito de trascendencia política imperante en un ala fuertemente posicionada de su partido, además, tiene enfrente un escenario social, político y económico bastante complejo al que su gobierno debe poner atención y dar respuestas. Por si no bastara, desde el exterior Donald Trump se erige como un factor de presión que distrae y atosiga. Si a esa trilogía fantástica se agrega la disposición de un poder legislativo no del todo bajo el control presidencial ya podemos entender el complejo escenario que enfrenta la presidenta Sheinbaum.


