Con la llegada del nuevo año, se establece oficialmente un salario mínimo general (SMG) de 7,468 pesos mensuales para la mayoría del territorio nacional, marcando un aumento significativo. En el caso de la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN), el salario mínimo se fija en 11,246 pesos mensuales.
La decisión de incrementar el salario mínimo en un 20% para el año 2024 fue aprobada en diciembre por el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami). Esta acción representa el quinto aumento durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que ha llevado a un incremento del 110% desde 2018.
En términos concretos, en 2018 el salario mínimo mensual era de 2,650 pesos, y para 2024 (excepto en 43 municipios colindantes con Estados Unidos), se sitúa en 7,468 pesos al mes. México lidera la región en la recuperación del poder adquisitivo, superando a otros países latinoamericanos que también han buscado mejorar las condiciones salariales.

Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) hasta el tercer trimestre de 2023, alrededor del 31% de los trabajadores subordinados, es decir, aquellos con un patrón, ganan hasta un salario mínimo. Esto implica que alrededor de 12.5 millones de empleados pueden beneficiarse de un salario más alto con la entrada en vigor del aumento.
El incremento constante en el salario mínimo ha contribuido a reducir la precariedad laboral a su nivel más bajo en una década, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Además, ha tenido un impacto positivo en la reducción de la brecha salarial, según un estudio del Colegio de la Frontera Norte (Colef) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), con un efecto más marcado en las mujeres.
Este aumento salarial también ha contribuido a la disminución de la pobreza en México, según un estudio de la Conasami, que señala que entre 2019 y 2022, el número de personas en situación de pobreza se redujo en un 23.7%, atribuido en gran parte a los incrementos en el salario mínimo.
Aunque estos aumentos han tenido un impacto positivo, la pérdida acumulada del 70% del poder adquisitivo del salario mínimo en las últimas tres décadas aún no se ha recuperado por completo. A pesar de los esfuerzos, México aún se encuentra al final de la lista de salarios promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y existen retos pendientes para abordar las necesidades materiales, sociales y culturales de las familias con un salario mínimo.


